jueves, 30 de julio de 2009

Teoría de la conspiración


Entre mis muchos vicios y defectos está(ba) el haber sido un fiel seguidor de "Expediente X". Durante varios años seguí las andanzas de los agentes Mudler y Scully´, desentrañando oscuras conspiraciones.
La pareja, según la última, (y lamentable), película basada en la serie ahora vive felizmente casada en una casita en el campo.
Pero las conspiraciones no han terminado. De hecho, cada vez es más difícil creernos eso de que "la verdad está ahí fuera".
Empezó como una broma: "ay, mira, los mexicanos han cogido la gripe porcina". Pero en estos momentos la OMS y los gobiernos de todos los países "serios" ya tienen en marcha campañas masivas de vacunación durante el próximo otoño para la enfermedad más mediática que se ha conocido en la Historia. Porque está claro que, en el mundo actual, la importancia de una enfermedad no se basa en su gravedad o en su mortalidad real o potencial, sino más bien en que se hable mucho de ella en las noticias y, sobre todo, que alguna gran empresa farmacéutica disponga del "remedio" y pueda hacer un buen negocio "ofreciéndolo generosamente" a los previamente aterrados ciudadanos a través de sus correspondientes ministerios de Sanidad.
Por el bien de los administrados se saltarán todos los protocolos científicos y se les administrará una vacuna cuya inocuidad no estará suficientemente probada clínicamente. Ya se irá controlando las reacciones que aparezcan. La famosa teoría del "ya si eso, pues eso...".
Si hay que encargar chiquicientos millones de dósis de un producto a una sóla empresa, no hay problema. Pero se nos recuerda que, en tiempos de crisis no cabe plantearse utopías como investigar vacunas contra la malaria, o proporcionar sistemas de agua potable que eviten millones de muertos por diarrea.
Que aumente el hambre y la desnutrición no es importante. Lo fundamental es que el mundo civilizado no moquee este invierno.
Para más información:
Y un vídeo desde Argentina, uno de los países "ensayo" de la enfermedad:


En la variedad está el gusto

Esta foto la hice mientras trabajaba en Bolivia.
Nunca he entendido mucho de campo, pero yo estaba convencido de que las mazorcas de maíz eran todas igualitas; que los granos eran siempre amarillos y del mismo tamaño, como los que salían de las latas de ese gigante verde tan simpático...
De hecho, en la Facultad me enseñaron las bondades de las semillas mejoradas y uniformes.
Entonces, ¿qué el tenía que decir yo a la señora que, orgullosa, me mostraba su cosecha de maíz?
¿Debía animarla a mantener esa riqueza en diversidad genética en su finca? ¿O era mi deber tratar de convencerla de obtendría mejores rendimientos económicos utilizando sólo semillas certificadas?
Lo que hicimos finalmente fue dar las gracias a la familia por compartir con nosotros su sencillo almuerzo, a base de maíz hervido y queso fresco.
Tras la caída del comunismo y la crisis del capitalismo, parece que el único regimen político imperante ahora mismo puede ser la globalización. Como los anteriores, nos promete un paraíso en la tierra, alberga también un lado oscuro. La uniformización y el pensamiento único. La información accesible a todos y desde cualquier rincón del planeta, pero controlada por muy pocos. La omnipresencia de las mismas marcas y productos en cualquier rincón del planeta.
Nunca hemos podido viajar tanto y conocer tantos lugares diversos. Pero cuando uno recorre el centro de las grandes ciudades del mundo, cada vez más llega a tener la sensación de no haberse movido de su casa.

miércoles, 29 de julio de 2009

Mariposas


¿Ahora se ven menos mariposas que antes? Tengo la impresión de que cuando era pequeño había muchas más revoloteando a nuestro alrededor.
Tal vez sea que unos seres tan frágiles no soportan bien el cambio climático o el aumento de sustancias químicas extrañas vertidas en nuestro campos.
O quizás algo tan etéreo no resulta adecuado para tiempos de crisis. No es que las mariposas no estén ahí, sino que preocupaciones, agobios y angustias bloquean nuestros sentidos y nos impiden disfrutar de su belleza.
Ayer estuve recorriendo un camino por el bosque. Una suave pista que remontaba un río transparente. Durante el recorrido, casi fuimos atropellados por un macho de cabra montesa que bajaba corriendo pendiente abajo. Más discreta, una ardilla curiosa nos observaba sin abandonar sus afanes recolectores. La Naturaleza nos acompañaba, pero el entorno era también un reflejo de la actividad humana. Masías en ruinas, rodeadas de bancales trabajosamente construidos y ahora abandonados, eran el reflejo de otras épocas. Testigos de un modo de vida mucho más duro, pero quizás más sencillo.
El camino era hermoso, el paisaje montañoso que lo rodeaba, impresionante. La compañía era la mejor que podría desear. Sin embargo, sentía mi andar pesado. No llevaba mochila, pero cargaba con un gran fardo de preocupaciones, de dudas y de miedos, que lastraban mi avance hacia el final de nuestra ruta. Allí, un viejo roble centenario cobijaba un pequeño trozo de paraíso, con una fuente cristalina, una higuera y una antigua casa, ahora abandonada.
Quizá no es quen haya ahora menos mariposas que antes, sino que vamos perdiendo esos ojos de niño ilusionado por verlas.

lunes, 27 de julio de 2009

Benedetti

Mario Benedetti es uno de mis escritores favoritos. Creo que es el mejor contador de cuentos que conozco. Sus historias no tratan, sin embargo, de princesas ni de valientes caballeros. No hablan de arriesgadas expediciones a países lejanos ni de mágicos tesoros. Ni siquiera nos relatan complicadas conspiraciones para cambiar la faz de la Tierra.

Me gusta porque sus cuentos son retazos de la vida de hombres y mujeres como tú y como yo. Pero esa existencia nuestra, tan normal que ha veces tiende a parecernos gris, en manos de Benedetti se ilumina. Por unos instantes, pone el foco sobre un anónimo viandante y lo transforma en el protagonista de una corta historia, de unas pocas páginas. Es posible que durante ese intervalo no le ocurra nada especial, pero la manera del autor de describir ese trozo de vida nos puede hacer pensar durante horas.

No es un amante de apabullar con las palabras, sino que las emplea con gran sencillez, con extraordinaria precisión, pero, sobre todo, destilando belleza y cariño hacia el lector.

Ese cariño y esa belleza que quiere compartir con nosotros, no pretende convencernos de que el mundo es algo perfecto y la vida algo maravilloso. Pocos como él han sabido denunciar las injusticias políticas y sociales tan certeramente. Pero pocos también han dedicado tantas páginas a convencernos de la necesidad de vivir, de amar y de dejarnos ser amados. Aun octogenario, sus textos destilaban una pasión por la Vida y por el Amor que cuesta encontrar muchas veces entre los jóvenes y adolescentes que nos rodean.

"Vivir adrede" se titula uno de sus últimos libros. Mezcla de poesía, ensayo y cuentos, creo que trata de hacernos reflexionar sobre el por qué y el para qué vivimos; qué aportamos a los que nos rodean. Temas profundos y, a menudo, inquietantes. Pero Mario Benedetti no pontifica sobre ellos desde un púlpito, sino que emplea, como siempre, palabras sencillas. Juega con lo que conocemos para que nos atrevamos a asomarnos más allá. Sus reflexiones no tienen olor a incienso; sino más bien el aroma de un café compartido con un amigo o un familiar muy querido.
Uno de los nuestros.


jueves, 23 de julio de 2009

¿Casualidad?


Mientras España estaba ardiendo casi por los cuatro costados, una empresa estadounidense presentaba en Ciudad Real el avión apagafuegos más grande del mundo.




La solución a todos nuestros problemas por sólo 20 millones de dólares.

Por cierto, la empresa se llama Evergreen (Siempre Verde, en inglés). ¡Qué bonito!

Lucha antiterrorista


Es curioso que en la España laica y descreída todavía creamos en maldiciones divinas y en castigos de Dios.

Cómo se explica si no que, ante la catastrófica ola de incendios que están devastando la naturaleza peninsular, la mayor parte de nuestras autoridades declaren que poco se puede hacer. Según ellos, la responsabilidad es de las condiciones climáticas. Y ya sabemos, lo han dicho repetidas veces en foros internacionales, que los políticos no son resposables del clima ni de sus cambios... Incluso lo que se ha dado en llamar "el clima político" parece ser algo aleatorio, en el que se dan continuamente chaparrones, y, nadie sabe cómo, aparecen tormentas o incluso huracanes de repente.

Más o menos es como afirmar que los accidentes de tráfico se dan porque hay curvas y cambios de rasante en las carreteras... Ya. Claro. Indudable. Pero, entre todos, estamos consiguiendo que haya menos accidentes: mejoras en las carreteras, educación vial y castigos más duros para irresponsables y reincidentes.

Cada día soy menos optimista. Es el problema de la sociedad de la información, pues ya dicen que un pesimista no es sino un optimista bien informado... Pero, a pesar de todo, creo que los humanos, si nos ponemos, somos capaces de solucionar problemas.

Pienso que no exagero si opino que hay que comenzar a mirar los incendios forestales no como una maldición inevitable, sino como un problema de terrorismo. Y, como en otros conflictos terroristas, tiene apoyos por acción y por omisión. Muchos recordamos los años en los que, mientras unos ponían bombas, otros hablaban casi cariñosamente de "los chicos de la gasolina".

Creo que tan acto terrorista debería ser considerado quemar un cajero automático como hacer arder un monte, aunque no sea propiedad del BBVA...

Asímismo, deberían comenzarse a imputar, (esa palabra tan de moda), como culpables de los incendios, no sólo a los escasos pirómanos que existen y son detenidos, sino también a quienes, con sus actividades irresponsables en el monte, los provocan "accidentalmente", pero nunca son acusados de nada, porque la culpa era de de "las condiciones climáticas desfavorables".

Pero aquí también existe el "pecado" de omisión. La gestión y limpieza de los montes ha dejado de interesar a particulares, municipios y a gobiernos si no supone una rentabilidad económica. Nuestra "Educación para la Ciudadanía" no se complementa, que yo sepa, con una "Educación para la Naturaleza". Nos enseñan a recoger cacas de perro en las ciudades, pero no los peligros de hacer fuego en el monte...

Al final, todo lo confiamos a que, si algo pasa, nos saquen las castañas del fuego, nunca mejor dicho... Nuestra resposabilidad termina en llamar rápidamente al 112... y quejarnos si tardaron en acudir...

Vivo muy cerca de un parque de bomberos. Muchas veces he oído comentarios como: "Jo, que bien viven éstos; todo el día ahí, sin hacer nada." Yo, personalmente, preferiría que estuvieran siempre sin hacer nada. Hace unos días que, en unos montes cercanos, cuatro de sus compañeros perdieron la vida en un incendio. Para mí, merecerían los mismos homenajes y reconocimiento que otros hombres y mujeres que lucharon contra el terrorismo.

martes, 21 de julio de 2009

Todos somos Bart Simpson

Uno de los grandes enigmas filosóficos de nuestro tiempo es si es la televisión la que imita a la realidad, o es la realidad la que se va construyendo por imitación de algunos programas de televisión.

Una de la series de más éxito en lus últimos años es "Los Simpson". Cuando yo era pequeño, los dibujos animados eran cosa de niños; estaban concebidos para un público exclusivamente infantil. Más de un/a psicólogo/a podrá decir que eran argumentos violentos, racistas y/o sexistas. Pero no por eso dejaban de estar diseñados para niños como yo. Claro, por eso ahora el mundo está como está, dirán esos/as, u otros/as, psicólogos/as.

Y ese mundo de ahora es el que se ve reflejado en la serie "Los Simpson": un padre con un trabajo frustrante, que cuando vuleve a casa solo quiere poder estar tirado viendo la tele y bebiendo cerveza. Una madre que quiere ser "superwoman, tener la casa perfecta, y atender a sus hijos y a su marido, pero sin perder otras oportunidades de realizarse como mujer fuera de casa. Un preadolescente gamberro, dentro y fuera de clase...; ¡oh, perdón psicólogos/as!... "un alumno disfuncional, con necesidad de adaptaciones curriculares y atención a la diversidad"... Una hermana buena estudiante, precocupada por la diversidad cultural y la protección del medio ambiente...

¿Los Simpson son como nosotros o nosotros estamos haciéndonos como ellos? ¿Estamos adaptando nuestro comportamiento a lo que se esperaría de nosotros como habitantes de Springfield?

A este respecto, cada vez me caben menos dudas después de mi última visita a Zaragoza.
En uno de los episodios más recordados de Los Simpson, todos los habitantes de la ciudad de Springfield se reunen con el alcalde para priorizar las mejoras más necesarias para su ciudad. Se habla de la conservación de calles y zonas verdes, de las escuelas y bibliotecas públicas... Pero finalmente, un estafador les convence de que lo que realmente necesita la ciudad es un ferrocarril monorrail... que vaya de ningún sitio a ninguna parte... Exactamente eso es lo que tiene ahora Zaragoza, unidad ya para siempre al club de ciudades con monorrail... como la de los Simpson...


De todos modos, si un modelo de comportamiento ha calado en nuestra sociedad, es el de Bart Simpson. En algún momento de la serie, él resume en tres frases su estrategia si alguien le pilla tras alguna mala acción:

1º "Yo no fui".

2º "Nadie me vió"

3º "No puedes probar nada"

Si analizamos la actualidad social y política de nuestro entorno podremos comprobar como todos, ciudadanos, empresarios, concejales, alcaldes, presidentes de comunidad (autónoma o de vecinos),..., todos, o una gran mayoría, tendemos a utilizar la estrategia Bart Simpson para eludir responsabilidades.

jueves, 16 de julio de 2009

¡Joé, qué caló!

"Y Dios dijo: ganarás el pan con el sudor de tu frente". (Génesis, 3:19)

Pero yo me pregunto: Vale, bien. De acuerdo en lo de tener que sudar mientras trabajamos. ¿Pero es necesario que estemos todas la vacaciones también sudando?

Yo es que nunca he tenido claro lo de sudar por gusto. Será por eso que nunca me he apuntado a un gimnasio... ¿Lo necesitaría? Dejo a mis admiradores/as que opinen al respecto.

Pero sobre todo, nunca he comprendido a los millones y millones de turistas, sobre todo del norte de Europa, que vienen a España a pasar sus vacaciones; es decir, a sudar. Por gusto. Pagando. No mucho, pero pagando. Con el clima tan estupendo que tienen ellos en verano... Yo pasé hace unos años un verano en Inglaterra y oiga, tan ricamente.

De acuerdo, alguno me dirá que ellos están hartos todo el año de nublados y de frío, y vienen aquí buscando el sol... Pero es que huyen todos en tropel justo cuando en su pueblo se arregla el tiempo...

No los entiendo. Son raritos. Si no, cómo calificar a una amiga alemana que me contaba que se vino a vivir a España porque aquí "se veía la tierra". En su pueblo, con tanta hierba, tan prado y tanto árbol, no tenían un contacto directo con la tierra como aquí. Claro, qué mejor que nuestros secarrales para tomar conciencia de que "polvo somos y polvo seremos".

Claro que nosotros también somos especialitos. Decidimos celebrar la mayor parte de las fiestas patronales de los pueblos en pleno verano... Qué bonitas esas procesiones a las doce del mediodía... Esas vaquillas a las cuatro de la tarde, levantando polvo... Tradiciones ancestrales.

Aunque ya nada es lo que era. Ahora, con el aire acondicionado, nos podemos incluso echar la siesta tapados con una sabanita... Pero, ¿nos hemos planteado alguna vez si nuestros miles y miles de acondicionadores de aire, expulsando calor por la terraza todo el verano no son el principal causante de que no podamos salir a la calle?

miércoles, 15 de julio de 2009

Viaje al interior

Estoy en una casa. No la reconozco, pero no se puede decir que sea desconocida para mí.
Recorro sus pasillos y voy abriendo muchas de las puertas que encuentro. Al hacerlo, la mayor parte de las veces solo me asomo a las habitaciones; no entro.
Hay cuartos de todo tipo. Dormitorios donde veo acostados a desconocidos a los que no quiero despertar. Salitas con muebles viejos y pasados de moda. Grandes salones con ventanales a un exterior al que no quiero asomarme. Televisores encendidos ante sillones vacíos, emitiendo imágenes que no soy capaz de entender.

En ocasiones me encuentro con otras personas. A algunas puedo reconocerlas. Han sido importantes para mí en algún momento de mi vida. Otras son perfectos desconocidos o gente a la que ya había olvidado. Algunos de ellos me acompañan en mi constante deambular.

Porque esta es una de las caracteristicas de mi sueño, la sensación de no poder quedarme en ninguna de las habitaciones que descubro; la necesidad de seguir recorriendo incesantemente esa casa, esos pasillos. Sin parar y sin salir nunca al exterior. Lo que haya fuera de la casa no me interesa, solo siento la necesidad de conocer mejor su interior.

Este sueño se repite muy a menudo en mis noches. No suele causarme inquietud ni angustia; aunque sí, a veces, cansancio y hastío.

Creo que la psicología clásica lo interpretaría como un proceso de (re)conocimiento interior, de repaso de nuestro yo. La casa representaría nuestro propio cuerpo y nuestra mente, muchas veces desconocidos para nosotros mismos. De ahi las sorpresas que nos podemos encontrar en el camino...

El Taoísmo propone dedicar un rato al día a recorrer mentalmente el interior de nuestro cuerpo, pero como una especie de terapia preventiva. Se trata del ejercicio de la Sonrisa Interior, que dedica una sonrisa a cada uno de los órganos de nuestro cuerpo, para relajarlos y mejorar así el fluir de la energía vital.

Puede ser un método para desempolvar algunas de las habitaciones, ordenarlas, tirar esos mueblos viejos que ya no sabemos por qué están allí, y hacer que corra aire fresco por esos intrincados pasillos de nuestro complejo interior.


Pequeñas grandes historias

Se dice que una imagen vale más que mil palabras. En consecuencia, un cortometraje puede contar mucho más que largos discursos, aunque sean los de nuestros líderes políticos o religiosos mundiales.
Rodeado de premios y de polémicas, desde su presentación en 1989, me permito recomendar dedicar diez minutos a contemplar la historia de "La Isla de las Flores".



Para quitarnos el sabor de boca que nos han podido dejar los tomates de la Isla de las Flores, sugiero ahora dejarse llevar, fluir, por "La maison en petits cubes"; una profundización en un mundo sin palabras, pero lleno de sentimientos y emociones.




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martes, 14 de julio de 2009

Meditaciones acuáticas

Hace unos diez años trabajaba como delegado comercial de una empresa para toda la zona norte de España. Me pasaba gran parte de los días cruzando el país de este a oeste, por carreteras y autovías. Mientras conducía tenía mucho tiempo para pensar.
Un día me dí cuenta de que, a menudo, me cruzaba con grandes camiones que transportaban agua mineral. Me fui fijando y me sorprendió mucho darme cuenta de cómo se trasladaban toneladas y toneladas de agua mineral de famosos manantiales de Galicia a ciudades de Cataluña, y viceversa. Como en tiempos hice un máster en marketing pude comprender que lo que se estaba trasladando no era tanto veinticinco mil litros de agua y cinco mil kilos de envases de plástico, sino que, más bien, se transportaba una marca, una imagen de producto. Pero el comprender el por qué no hacía que me pareciera menos absurdo.


No siempre es fácil ver lo que tenemos delante de nuestros ojos. Uno de los orgullos de España es el haberse convertido en el principal abastecedor de frutas y verduras para el resto de Europa. Según datos de la FEPEX (Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas), en 2008 se exportaron 9.175.000 toneladas. Los principales destinos fueron Alemania, Francia, Reino Unido y Holanda.


Estos alimentos contienen entre un 80 y un 95% de agua. Se da así la curiosa circunstancia, a mi modo de ver, de que uno de los países más secos de la Unión Europea está exportando anualmente unos 9 millones de toneladas de agua a países que la tienen por castigo. El hecho se torna aún más curioso cuando nos fijamos en que, dentro de España, las zonas más productoras y exportadoras de frutas y verduras son las del sur y el levante, lo que en el colegio llamaban, "la España Seca". Allí, los empresarios agrícolas se esfuerzan muchas veces en sacar el agua de donde no la hay, con costosas instalaciones, como canales y pozos cada vez más profundos. Pero siempre necesitarán más, para mantener el negocio, y reclaman sin cesar inversiones obras públicas, como grandes trasvases entre cuencas hidrológicas, siempre polémicos y, a menudo, poco meditados.


Por supuesto, este negocio funciona porque las "exportaciones de agua" del sur al norte son bien pagadas, nos dicen. Pero, en la perspectiva de una cuenca mediterránea en constante proceso de desertización, ¿estos déficit hídricos comenzarán a tener relevancia?; ¿podrán renovarse los acuíferos con los euros obtenidos por las exportaciones?.


Claro que, si tenemos en cuenta que la mayor parte de la mano de obra que trabaja en el sector es inmigrante, quizá los acuíferos se vayan rellenando de nuevo, poco a poco, con ese sudor importado.



domingo, 12 de julio de 2009

Vías Verdes

El ferrocarril ha dado lugar a mucha literatura y a mucho cine. Incluso ha servido para crear algunos estereotipos regionales.




Sus inicios fueron de la mano de la revolución industrial y supusieron el principio de una nueva época. Los pueblos y las naciones, dejaron de estar aislados, para lo bueno y para lo malo. Los horizontes se ensancharon y el nundo se hizo, paradójicamente, más pequeño.


Las humeantes locomotoras cruzaron países trayendo nuevos aires, nuevas ideas; pero también se llevaron a muchos jóvenes, ilusionados o resignados a otras tierras, buscando el pan.

Ahora, algunos apóstoles de la modernidad nos quieren convencer de que el tren es un medio de transporte obsoleto, a no ser que lleve un apellido "de alta velocidad".

Así, miles de grandes obras de ingeniería, túneles, viaductos, estaciones y apeaderos, son abandonados; han quedado atrás en nuestra ¿loca? carrera hacia el progreso y el futuro.

Aunque en España, y en otros países, grupos de ¿románticos? comenzaron a soñar, y a hacer realidad, nuevos unos para esas vías, que están pasando a convertirse en "Vías Verdes", en las que, curiosamente, la ingeniería civil de siglos pasados nos ayuda en reencontrarnos con la Naturaleza.


Son caminos suaves, sin demasiada pendiente, como exigían las viejas locomotoras. De manera que resultan aptos para recorrer en familia, sin prisas, saboreando el paisaje.

Seguro que todos podemos descubrir una "Vía Verde" cerca de nuestra casa.

¿Por qué no probar este verano a seguir nuevos caminos?

sábado, 11 de julio de 2009

Un planeta para compartir

Una amiga me acaba de mandar este video:


y este mensaje:

"Bonitas imágenes, bonita música, horrible realidad."

Gracias Noemí.

2012

Creo que ya voy teniendo claro por qué todos nuestros políticos, a nivel local, regional, nacional e internacional, cada vez tienen menos rubor en hacer grandes promesas para el futuro:
El G8 fija reducir un 80% los gases de efecto invernadero para el 2050.
La pobreza será erradicada del mundo en el año 2015.
El Gobierno anuncia el cierre de Garoña para el 5 de julio de 2013.
El macroproyecto de casinos en los Monegros, conocido como Gran Scala, abrirá en 2012.
Lo mismo, hasta las obras de restauración del castillo de Caspe estarán terminadas para el 2012.

Por prometer, que no quede. Total:






Creo que los ciudadanos de a pie, todo aquello que tengamos intención hacer, nuestros proyectos e ilusiones,deberíamos emprenderlos hoy mismo. No los vayamos dejando para mañana, para otro día, para el futuro. No vaya a ser que los mayas, Nostradamus o Hollywood tengan razón.
Hoy es el principio del resto de nuestra vida.

La Z como seña de identidad


El Instituto Cervantes tiene como Objetivo "la promoción y la enseñanza de la lengua española".
Su logotipo, su seña de identidad, es la letra Ñ; se supone, que por ser esta una letra que no aparece en el alfabeto de ningún otro idioma del mundo...
Parece ser que nadie que trabaje para el Instituto Cervantes, conoce el aragonés, el bable, el aymara, el bubi, el chamorro, el gallego, el guaraní, el euskera, el mapuche, el mixteco, el quechua, el tagalo, el tetum, el wolof o el zapoteco. (Fuente: Wikipedia)
De todos modos, basado en mi experiencia, quiero defender otro hecho diferencial de nuestra lengua, al que no le damos la debida importancia: las zetas.
Aterrice usted en cualquier aeropuerto de centro o sudamérica y no será necesario que muestre su pasaporte. En cuanto abra la boca y se dirija a cualquier agente de policía, ya sabrán que es usted español. Ese sonido nos distingue a lo largo y ancho de toda hispanoamérica. Seremos reconocidos desde la cabeza a los zapatos. Y como uno, además, ande por ahí explicando que es de Zaragoza...
Con nuestros hermanos latinoamericanos nos unen muchas cosas, pero nos separa la Z. En ocasiones intenté compartir con algunos de ellos la riqueza de este sonido y enseñarles a pronunciarla, pero debo confesar que no lo conseguí. Con el tiempo, comencé a darme cuenta que nuestra rotundidad al pronunciar las Z es interpretada por algunos como un signo de la típica prepotencia de la Madre Patria, y pasé por una época durante la que traté de suavizarlas: "tomemos un cafesito..." Pero me daba a mi mismo la sensación de querer pasar de la prepotencia a la condescendencia y deje de fingir lo que no era.
Paseé orgulloso varios años mis Z por diversos países américanos y, debo reconocer que ese defecto mío fue, en general, bien aceptado. Nuestros hermanos de allende el Atlántico nos acogen bien y se interesan mucho por nuestro país y, sobre todo, por la historia de nuestra Transición, que algunos de ellos consideran un ejemplo a seguir.
Claro que es un ejemplo difícil de seguir para ellos cuando les empiezas a explicar las decisiones políticas tomadas por Suarez, González, Aznar y Zapatero...
Bueno, lo voy a tener que dejar, que me está entrando sueño: Z, Z, Z, z, z ...

viernes, 10 de julio de 2009

Fauna callejera

El verano y la globalización van cambiando sin duda el aspecto de nuestra "fauna callejera".
En Barcelona, los empresarios de comercio y turismo están pidiendo una ordenanza que prohíba ir en bikini por las calles. Mientras, en otros muchos lugares, las "gentes de bien" están preocupadas porque las mujeres inmigrantes llevan demasiada ropa: tanto velo, chador, chilabas y otras "indecencias".
Pero este libro, no trata de eso.
El encuentro del ser humano con la Naturaleza no tiene por qué darse sólo en los Parques Nacionales.
La vida salvaje no conoce límites; penetra también en nuestros pueblos y ciudades.
Está ahí si sabemos observarla; y libros como éste nos ayudan a descubrirla y a reconocerla.
Luis Miguel Domínguez es un gran contador de historias. Puede conseguir que un relato sobre las pequeñas cosas que nos rodean parezca el de una gran aventura; pero también que el relato de un gran viaje parezca una historia sencilla.
Sabe de lo que habla. Ha recorrido casi todo el planeta, y ha entrado en contacto con todo tipo de ecosistemas. Incluso sufrió cautiverio, y peligró su integridad física, al convivir con una de las tribus salvajes más peligrosas y hostiles, como relata él mismo en esta entrevista:

http://www.cadenaser.com/internacional/articulo/naturalista-luis-miguel-dominguez-fue/csrcsrpor/20080626csrcsrint_8/Tes

A su lado. podemos conocer mejor, como él dice, "La Tierra que nos parió".

jueves, 9 de julio de 2009

¿Un buen empleo?


Como otras muchas personas en este país, estoy buscando empleo.

A tal fin, todos los días consulto varias bases de datos de ofertas de empleo en internet.

Una de las más curiosas ofertas que he encontrado esta semana es la siguiente:

Datos de la oferta número: 162009002632
Fecha de inicio: 06/07/2009 Provincia: GUIPÚZCOA
Descripción:
COLOCADOR DE LOSETAS EN INTERIOR DE PISCINA
Datos:
Localidad de Ubicación del Puesto: AZKOITIA (GUIPÚZCOA)
Duración del contrato: 50 días

TRABAJO A REALIZAR: Tras el cierre, inspeccionar cubetas de piscinas. Si se ha caído alguna loseta, sumergirse y colocarla.

REQUISTOS: Saber nadar, residencia en la localidad, disponibilidad durante el verano.

SE OFRECE: Contrato temporal hasta septiembre. Trabajo todos los días, de lunes a domingo, en horario a partir de las 20.00 horas.

DURACIÓN DEL TRABAJO: De 10 minutos en adelante (el tiempo que se tarde).

CONDICIONES: A pactar con al empresa.

REQUERIMIENTOS DESEABLES: 2 meses de experiencia en el campo.

miércoles, 8 de julio de 2009

Símbolo solar


Es difícil encontrar algo que realmente una a todos los españoles.
Se ha intentado con himnos y banderas sin demasiado éxito. Ni con el seguimiento a la selección de fútbol somos unánimes.
En mi experiencia, si hay algo que es capaz de concitar una unánime sensación de identidad entre nosotros, sin distinción de edades, nacionalidad histórica, credo político, religión u orientación sexual, es la tortilla de patatas.
En mis años de exilio voluntario lejos del Estado de las Autonomías, he vivido varias veces estos momentos de unión mística.
El por qué creo que debemos buscarlo en su clara condición de símbolo solar.
No temamos reconocerlo en estos tiempos descreídos. De entrada, su forma circular, considerada la más perfecta ya por los pitagóricos, y su color dorado, nos incitan a elevar los ojos hacia el cielo buscando al astro rey.
Sus componentes son todos profundamente solares: la patata, robada, (bueno, "tomada prestada"...) al Imperio del Sol, los incas. El huevo, origen concentrado de la Vida, cósmico Big Bang del Universo. Y el aceite...; si de oliva, regalo del cielo a las secas tierras del Mediterraneo; y qué decir si es de girasol.
Su elaboración es sencilla, pero alberga un innegable proceso de transmutación alquímica.
Finalmente, su consumo suele ser en una ceremonia de comunión alrededor de una mesa, duranta la que será dividida de modo que alcance a ser repartida entre todos los asistentes.
¿Qué comían los españoles que iban de excursión antes de que el descubrimiento de América supusiera también el descubrimiento de la patata? No lo sé, es un gran misterio para mí.
Quiero terminar comentando que en Bolivia, cuna de la patata, con más de novecientas variedades registradas de este noble tubérculo, y con millones de gallinas recorriendo el país, nadie hace tortillas de patata; pero me cabe el honor de haber iniciado a docenas de familias, ricas y pobres, urbanas y rurales, en este culto ancestral.
Larga vida a la tortilla de patata.

Cooperación y prepotencia

Hurgando en el baúl de los recuerdos, (o más bien en el disco duro de mi ordenador), he encontrado esta foto.

Recuerdo bastante bien cuándo fue tomada. Durante mi etapa como cooperante en Bolivia tuve ocasión de realizar bastantes viajes por el país, de la mano de instituciones que solicitaban nuestro apoyo para obtener financiación de proyectos de desarrollo rural.

Siempre consideré esas visitas como un privilegio, pues me permitieron conocer, de forma directa, muchos aspectos de la compleja realidad de ese país.

Pero, muy a menudo, me sentía también incómodo. Principalmente porque yo era recibido en todos los lugares como "el tío de la plata", el que iba a traer a ese pueblo el dinero que necesitaban para solucionar todos sus problemas.

Así viví muchos momentos que me recordaban verdaderamente a "Bienvenido Mr. Marshall".

Cuando más vergüenza, propia y ajena, pasé, fue cuando acompañé a unos representantes de la embajada de España a un pueblo perdido del altiplano, donde fuimos recibidos por la comunidad en pleno, al frente de sus autoridades en traje de gala.

Con lo que todos ellos hubieran comido una semana, nos agasajaron a la media docena de "financiadores" que les visitaban. Lo malo fue cuando, en mitad de los discursos de rigor, se recibió una llamada del embajador requiriendo la presencia inmediata de sus representantes en la capital. A los pocos minutos, los funcionarios, presurosos, emprendieron el camino de retorno, dejando, tras de sus potentes vehículos 4x4, una nube de polvo.

Yo me quedé ahí, con algún otro compañero, terminando de recibir el homenaje de las sorprendidad autoridades, que tal vez vieron reflejada, en esa nube de polvo que se iba difuminando rápidamente, una metáfora de sus ilusiones.