domingo, 16 de mayo de 2010

Deformación profesional

Aunque a veces a mí mismo se me olvide, soy veterinario. A mi madre y a sus amigas les hacía más ilusión que estudiase para médico: "Pero si el chaval tiene buenas notas, ¿por qué no estudia mejor Medicina?"
Pero yo se sabe que los hijos muy pocas veces terminan haciendo lo que quieren sus padres.
El caso es que luego, estudiando la carrera, me convencí que Veterinaria por fuerza tenía que ser más difícil que Medicina, pues los médicos trabajan sólo con dos modelos de pacientes, (o con uno sólo y su "versión mejorada"...), y los veterinarios nos tenemos que hacer cargo de multitud de tipos de pacientes: con pelo, con plumas, con dos patas, con cuatro, con cuernos, sin cuernos... Y, además, son pacientes, por lo general, "poco comunicativos". Todo lo más que consigues es que el dueño te diga: "Está triste"; lo cual no acaba de ayudar mucho en el diagnóstico...
Pero algunas cosas sí que tienen en común los médicos y los veterinarios. Una de ellas es el enfrentarse a las situaciones bajo el influjo de la llamada "deformación profesional".
Un ejemplo de esto es cómo, durante las últimas semanas, no para de venirme a la cabeza el tema del "parasitismo" y el "oportunismo".
Se suele hablar muy alegremente de "parásitos" por parte de los profanos, sin saber realmente lo que son y las sutiles estrategias que despliegan en la Naturaleza.
Un auténtico parásito es aquel organismo que vive a costa de otro, sí, pero no de cualquier manera. Al parásito le resulta vital mantener con vida a su "víctima", (normalmente llamada "hospedador"), ya que si ésta muere, él lo hará también, irremediablemente. De esta manera, un parásito se aprovecha de su hospedador, lo debilita, pero se cuida muy bien de mantenerlo vivo.
Existen, sin embargo, otra serie de organismos denominados "oportunistas", que también viven a costa de otras. Pero éstos son, si se me permite la expresión, mucho más "perversos". Para empezar, en condiciones normales con incapaces de "colonizar" un hospedador. Necesitan que éste se encuentre previamente debilitado por otras circunstancias. Y, por otra parte, como sí que son capaces de vivir por sí mismos, no están interesados en mantener con vida a sus víctimas, sino que se dedican a sacarles todo el partido posible, hasta acabar con ellas. Después, esperarán pacientemente otra "oportunidad".
Quizá sea mi deformación profesional lo que me hace mirar la actual situación social y económica con ojos de veterinario. Así, es inevitable que perciba cómo, en muchos estamentos sociales y políticos abundan los "parásitos": seres que indudablemente viven a costa de otros, que trabajan cada día para alimentarles; es decir, para pagarles su sueldo.
Pero eso, con ser preocupante no me parece lo más grave. Lo que realmente me acongoja es la progresiva y aparentemente imparable proliferación de "oportunistas". Se trata de individuos que esperan a que una empresa, una sociedad o un país, estén lo suficientemente debilitados como para lanzarse sobre ellos y devorarlos sin piedad.
Son ellos los que recomiendan recortes sociales, los que exigen "ajustes duros", los que niegan el cambio climático o piden que se supriman las ayudas al desarrollo.
Ganan mucho con cada crisis. Mucho dinero, mucho poder, incluso mucho prestigio. Después, se retiran a sus refugios, alpinos o tropicales, a esperar pacientemente a su próximo "hospedador"...
Quizá la clave sea recordar que los organismos oportunistas sólo pueden aprovecharse de aquellos seres, de aquellas sociedades, que están previamente debilitados.
Debilitados económicamente, pero también moralmente.


No lo olvidemos.


Crisis, ¿económica o moral?

Últimamente no hago más que darle vueltas a que estamos equivocando el adjetivo: la crisis que nos envuelve y nos atenaza no es económica, sino más bien moral. Y no se trata, como suelen decir nuestros "directores espirituales" de que hayamos caído en "el vicio y la depravación..."
Una vez más he echado mano del Diccionario de la Real Academia Española, y me he encontrado hasta ocho definiciones del término moral. Pero sin duda, son la cuarta y la séptima la que más explican, a mi modo de ver el origen de esta crisis:
Por un lado, se define "moral" como: "Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia". Evidentemente, la crisis no ha venido teletransportada desde el espacio exterior, sino que han sido "acciones humanas" (aunque alguien no dudaría en calificarlas de "inhumanas" en algunos casos...) las que la han originado.
¿Qué es la Economía sino el resultado de las acciones y las decisiones de grupos de personas? Por desgracia, esos grupos son cada vez más pequeños y raramente inclinados hacia "el bien en general"...
Por otro lado, el diccionario también señala "moral" como "Estado de ánimo, individual o colectivo." Y esa ahí donde, tal vez radica el éxito de esa"malicia" señalada anteriormente. Como en el "experimento de la rana cocida" que compartía hace unos días, tengo la impresión de llevan ya un tiempo preparándonos para esta crisis; haciéndonosla ver, poco a poco, como algo inevitable. Así, no sólo han conseguido robarnos el dinero, sino también el ánimo colectivo; las fuerzas, (o las ganas...), para hacer frente a tanta injusticia y a tan poca vergüenza...
No sé cuánto tardará la Bolsa en recuperarse. Ignoro cuándo conseguirá el Estado controlar su déficit. Pero de lo que estoy seguro es que el objetivo más importante debería ser hacer todo lo posible por volver a fortalecer cuanto antes nuestra "moral", individual y colectiva.
No nos dejemos llevar por el miedo.
No podemos conformarnos con el "¡Virgencica, que me quede como estoy!" Habrá que levantarse y coger al toro, (y a algún que otro macho cabrío...), por los cuernos.


Subida a La Picosa

Esta mañana hemos realizado una corta excursión por los Puertos de Beceite.
Aprovechando que estoy terminando un curso sobre diseño de mapas en páginas web, quisiera compartir la experiencia y animar a todos los que gusten de caminar por la montaña a conocer esta hermosa zona de España en la provincia de Teruel.



Hacer "clic" en el mapa para obtener más información.


miércoles, 12 de mayo de 2010

Especuladores

El otro día mi hijo me pidió que le explicara qué son los "especuladores".
En estas últimas semanas el término está en boca de todos, sobre todo a través de los medios de comunicación. Incluso hace unos días el presidente del gobierno español les echaba la culpa a ellos de todos los males que aquejan a la economía europea.


Traté de explicarle a mi hijo que los especuladores son aquellos que, como dice mi cuñado, "compran a diez, venden a cien, y con ese diez por cien, van tirando".


Una explicación más académica de la especulación, nos indica que se suele limitar el término a aquella inversión que no importa ninguna clase de compromiso con la gestión de los bienes en los que se invierte, limitándose al movimiento de capitales.


La verdad es que no siempre es fácil definir qué inversión es especulativa y cuál no. De hecho, yo cada vez lo entiendo menos. Y los acontecimientos económicos que se van sucediendo no me ayudan mucho.


Hace menos de una semana, el gobierno español tomó la decisión de prestarle más de 3.600 millones de euros a Grecia. Por solidaridad decían; para ayudarle a salir de la crisis.


Hoy, sin embargo, ese mismo gobierno ha tomado la decisión de recortar drásticamente sus gastos, congelando las pensiones, bajándole el sueldo a los empleados públicos y reduciendo en 600 millones de euros el presupuesto para cooperación al desarrollo. Se supone que porque necesita ahorrar 5.000 millones de euros este año.


¿Entonces cómo puede prestarle dinero a otros?


Algunos analistas económicos apuntan una respuesta: La idea sería ganar varios cientos de millones de euros con esa "apuesta solidaria". Pedir prestado el dinero a los grandes bancos europeos, pongamos que a un 2%, y esperar que el gobierno griego lo devuelva a un 5%.


Pero, ¿eso no suena a especulación? ¿No era precisamente la especulación la responsable de la crisis?


No entiendo nada.

P.D. Para saber más sobre "especulación" resulta bastante esclarecedor asomarse a la página web de ATTAC.


martes, 11 de mayo de 2010

Los Amos del Mundo

Hoy puede que haya empezado una nueva etapa de mi vida. Es posible que mi visión del mundo comience a cambiar; a hacerse, como decía el filósofo " clara y distinta".
No suelo hacer caso de la publicidad en Internet, pero hace unos días respondí al reclamo de una oferta tentadora y hoy en comenzado a recibir gratuitamente, aunque por tiempo limitado, la revista "The Economist".


Se supone que se trata de una de las publicaciones más prestigiosas del mundo. Espero fervientemente que "se me pegue algo" y se incremente mi prestigio, ¡qué buena falta me hace!


La mayor parte de los gobernantes del planeta están pendientes de las opiniones que esta revista semanal pueda manifestar sobre su gestión. Lo he podido comprobar. En el número que tengo en mis manos, lo mismo se permiten dudar de que el euro siga existiendo de aquí a 10 años, como de las capacidades de los dinkas para gestionar una nueva nación al sur del Sudán.
No están nada de acuerdo con las últimas nacionalizaciones de Evo Morales en Bolivia y dudan de las capacidades del gobierno afgano para hacer frente al terrorismo....


De alguna manera, me da la sensación de ser como la "Hoja parroquial" de los magnates de los negocios y la economía global: "Aquí conviene invertir, aquí mejor no." "Este gobierno no parece muy amistoso..."


Pero, sin duda, lo que me tiene subyugado son los anuncios que incluye:
  • "Explore las oportunidades de negocio derivadas del plan de privatizaciones en Polonia"
  • "Cree su propia compañía en un paraíso fiscal: Protección de la riqueza y banca confidencial"
También son curiosas las ofertas de empleo:
  • "El Banco de Bostwana busca un consejero financiero"
  • "Huya de la rutina: trabaje para el MI6 (Servicio Secreto Británico)"
Bueno, como se suele decir, "que sea para bien". Doy las gracias a quien haya sido el responsable de permitirme acceder a la Verdad que emana del nuevo Olimpo. Allí donde reinan los verdaderos "Amos del Mundo"; aquellos que hacen subir y bajar la Bolsa, los que recomiendan recortes en los gastos sociales y reformas laborales y, sólo "si es necesario", sugieren "cambios de gobierno"...


lunes, 10 de mayo de 2010

Integración y esperanza

Esta mañana han solicitado mi opinión sobre un tema: en uno de los colegios de la localidad en la que resido, el próximo curso sólo ingresarán nuevos tres alumnos "españoles", el resto serán hijos de inmigrantes.
Quienes me planteaban la cuestión se manifestaban preocupados porque, a su modo de ver, un "excesivo" número de niños inmigrantes en las aulas, retrasa en aprendizaje del alumnado "español". Llegaban incluso a proponer que se organizaran aulas exclusivas para hijos de inmigrantes.
A este respecto, lo primero que les respondí es que creo que, ahora mismo, ningún profesor está preparado para hacerse cargo de una clase formada exlusivamente por alumnos de procedencias "exóticas". Pese a la "retórica" de las leyes de educación, me temo que no se invierte nada en preparar al "sufrido" profesorado, o al menos a una parte de ellos, para hacer frente a esta nueva realidad educativa.
Supongo que los responsables políticos de la educación lo que intentan hacer es tratar de "diluir" el problema, "repartiendo la carga", más o menos "equitativamente", entre todo el profesorado. Estoy sería estupendo, en nombre de la "integración", siempre que se proporcionaran los medios adicionales necesarios, en cuanto a formación complementaria de los docentes o equipos de apoyo, en el aula y fuera de ella. Pero esto no es así, desafortunadamente; y en tiempos de "crisis" pedirlo parece más una utopía.
Por otro lado, la situación no es sino un reflejo de la realidad social española. Por un lado, pese a la crisis, convive entre nosotros un porcentaje cada vez más alto de ciudadanos, hombres y mujeres, nacidos en otro país, que se han instalado en nuestros pueblos y ciudades buscando un futuro mejor. Nuestro "estado del bienestar" les ofrece, entre otras cosas, educación gratuita para sus hijos; algo de lo que la mayoría de ellos no disfrutó y que está todavía, por desgracia, muy lejos de ser un derecho universal.
Por otro lado, en nuestra sociedad occidental, las parejas jóvenes, y no tan jóvenes, no parecen demasiado ilusionadas en traer hijos al mundo. El "desarrollo" de nuestro país parece exigir que ambos miembros de la pareja trabajen para hacer frente a las "necesidades familiares", y ofrece muy pocas facilidades para conciliar la vida laboral con el ciudado de los hijos.


Quizá haya que llegar a la conclusión de que la esperanza en un futuro mejor para los hijos, ahora mismo, sólo existe entre la población inmigrante.


sábado, 8 de mayo de 2010

La teoría del movimiento

Estuve pensando en las razones por las que se mueven actualmente los seres humanos en la sociedad occidental.
En primer lugar, llegué a la conclusión de que la mayoría realmente no se mueven en absoluto, o lo hace solo de manera aparente. Sobreviven como peces en una pecera. Van de una esquina a otra: casa, trabajo o centro de estudios, casa de nuevo; ocio los fines de semana (bar, discoteca, futbol),... Como los peces, no se dan cuenta de que están encerrados en un espacio limitado. Mientras reciban comida habitualmente y se mantenga la temepratura y la salinidad del agua, no tendrán problemas. Incluso pueden llegar a reproducirse, dando lugar a nuevas generaciones, capaces de vivir sin mayores traumas en la pecera de sus antepasados.


Pero un pequeño porcentaje de seres humanos no son capaces de vivir en esas condiciones. Necesitan algo más.


El problema es que las motivaciones de la mayor parte de este grupo de "insatisfechos" son solamente tres: el dinero, el poder o ambas cosas a la vez. Siguiendo con un símil acuático, serían como los tiburones. Estos animales son depredadores casi perfectos, extremadamente capacitados para cazar y desarrollarse a costa de los demás. Aunque tienen un problema: su fisiología no les permite detenerse nunca, siempre tienen que estar en movimiento, cazando, matando, "desarrollándose"... Cómo ellos, existen seres humanos que siempre parecen estar en movimiento; pero sólo en busca de más. Más poder, más dinero... Y siempre necesitan más.


Finalmente, creo que existe otro pequeño grupo de personas, incapaces de vivir en una pecera, pero sin vocación de tiburones. Les gustaría nadar libres en aguas abiertas, descubrir nuevos mares, océanos más limpios donde criar a su descendencia. Pero también sienten la necesidad de compartir esas experiencias con sus congéneres. Descubrirles que hay otros mundos posibles fuera de los estrechos límites de sus peceras.


Sienten, como todos, la amenaza de los tiburones, pero tienen la esperanza de que unidos en un gran banco de peces libres, podrán liberarse de esos depredadores "en continuo desarrollo".

jueves, 6 de mayo de 2010

Bienvenidos al Norte

Hace un par de noches vi una película francesa. Se trata de "Bienvenidos al Norte".
En general, no es fácil en España ver cine francés. Ellos fueron los creadores del invento, pero, salvo muy contadas excepciones la cinematografía de nuestros vecinos nos es casi desconocida.
En este caso, se trata, según dicen, de "la película más taquillera de la historia del cine francés". Aunque yo, más que guiarme por ese dato, la vi tras la recomendación de una joven francesa que acaba de pasar unos días de intercambio con nosotros.
Al principio me parecía que el tema iba a ser demasiado local. Algo que les haría mucha gracia a los franceses, pero que nosotros no íbamos a ser capaces de entender. La película se basa en estereotipas regionales: un funcionario es destinado a trabajar en una región que la mayoría de sus compatriotas consideran "un horror".
Se va desarrollando así una trama en la que el "choque cultural" no es sino la consecuencia del desconocimiento del otro. La base no son sino prejuicios derivados de un cierto sentido de la superioridad de unas culturas, dominantes, sobre otras.
Como se puede ver, es un tema bastante más universal de lo que pensaba en un principio. Así, el protagonista va descubriendo que bajo una apariencia algo "extraña", "exótica" o "salvaje", encuentra seres humanos como él, con parecidas inquietudes y preocupaciones.
Claro que, la clave del éxito de la película está en el tono en el que está contada. Es una comedia que, lejos de caer en la chabacanería, tiene momentos de muy fino humor. No busca arrancarnos la carcajada fácil, sino que, poco a poco, una sonrisa se vaya instalando firmemente en nuestro rostro.
Curiosamente he leído que, la región en la que está ambientada la película ha visto revitalizada su economía, "se ha puesto de moda". No hay como saber reirse de uno mismo para avanzar.
En resumen, me pareció una historia sencilla, pero muy agradable.
Además, de una forma paralela, plantea la teoría de mejora de las relaciones de pareja en la distancia.
No todo el mundo está de acuerdo con este planteamiento. Se dice que " el roce hace el cariño". .. Aunque no hay que olvidar que también puede levantar ampollas...
En cualquier caso, creo que el que una pareja sea capaz de enfrentarse a nuevos desafíos, juntos o por separado, puede que sea una de las claves para que se fortalezca.

sábado, 1 de mayo de 2010

Ladrón de bicicletas

Acabo de ver "El ladrón de bicicletas". Una película italiana de 1948. Considerada un hito en la historia del cine
Tal vez sea, también, una buena película para reflexionar este 1º de Mayo, Día del Trabajo.


Mucho han cambiado las cosas desde los años cuarenta. De la Roma de la posguerra, en blanco y negro, hemos pasado a la Unión Europea de la TDT. Las calles están, generalmente, asfaltadas, y ya no circulan tranvías abarrotados (aunque algunos alcalde"visionarios" se empeñen ahora en recuperarlos para la modernidad).


Pero, sin embargo, podemos encontrar sorprendentes paralelismos.
De la Europa destrozada por una guerra política hemos pasado sentirnos supervivientes de guerras económicas también a escala mundial. Ni una ni otra fueron responsabilidad de las clases trabajadoras, pero en ambos casos, éstas resultan ser las más perjudicadas.
Ahora también, cada mañana, miles de personas buscan un empleo. Antes, al pie de una escalera; ahora, muchas veces, a través de un ordenador.
Hoy en día no acudimos empeñar seis juegos de sábanas (tampoco nos darían nada por ellos...), pero los anuncios de "Compro Oro y joyas", salvan algunas economías.
Si encontramos mañana un trabajo, no nos exigirán que llevemos nuestra bicicleta, ni lo perderemos si nos la roban. Pero nos exigirán "carnet, de conducir, vehículo, propio y disponibilidad para cambiar de residencia"...
Ahora, como entonces, formamos parte de una masa anónima, una estadística. En el mejor de los casos, de "una sincera preocupación por parte de nuestros gobernantes"...


Pero, ¿por qué causan realmente preocupación la falta de trabajo? ¿Porque los parados no consumen tanto como sería deseable? ¿Porque no viajan, no se compran coche o pueden dejar de pagar su hipoteca?
¿O se trata más bien de una cuestión de dignidad personal? En la película puede verse muy claramente expresado ese aspecto en el lenguaje corporal del protagonista. Basta comparar su actitud en la escena al levantarse con su hijo para ir a trabajar, o cuando, finalmente, parece desesperar de poder recuperar su bicicleta y, en consecuencia, su empleo.
Y no sólo es una cuestión de dignidad hacia uno mismo, también, como la película nos muestra, la situación de desempleo tiene implicaciones muy importantes en nuestra relación con los demás. Sobre todo con nuestros seres más queridos. Su apoyo es fundamental para nosotros. Pero cada día sentimos que, precisamente por ese apoyo, se merecen que les demos mucho más por nuestra parte. Y no siempre conseguimos dárselo.

miércoles, 28 de abril de 2010

Compromiso y lucidez

A sus 93 años, pocas personas son capaces de llenar una entrevista de poco más de treinta minutos con tantos contenidos, tanta sabiduría y tanta vitalidad.


martes, 27 de abril de 2010

Revolución tecnológica

Por fin algo novedoso y técnicamente sencillo que nos puede cambiar la vida...


Velas

El día no empezó con muy buenas noticias:
Un error del INE adelanta que la tasa del paro supera el 20%

Lo grave es que el "error" del Instituto Nacional de Estadística español NO ha sido que el desempleo supere el 20%, lo que resulta ser cierto, sino permitir que se publique el dato antes de lo previsto.

Tras tomar su desayuno con algo así, uno siente la tentación de volver a meterse en la cama... Pero otras noticias hacen que veamos la luz, que recuperemos la esperanza en que esta crisis tiene solución.

Por un lado, se ha creado el primer "índice bursátil cristiano de Europa."
Si el Vaticano toma las riendas de las bolsas europeas, no hay duda de que "estamos salvados". Quizá no encontremos empleo para los millones de desempleados; quizá algunas de las empresas incluidas (BP, Shell, GlaxoSmithKline, Nestlé, Vodafone, ...) sigan destrozando el medio ambiente o acosando a pueblos indígenas, pero sin duda, será más fácil que todos nos encaminemos más rápidamente hacia la "salvación eterna".

Y, por si eso no fuera bastante, como algo tendremos que poner también nosotros de nuestra parte, una empresa nos ofrece la posibilidad de poner una vela a nuestro santo o virgen favorita, sin movernos de la comodidad de nuestro sillón, solamente con una llamada de teléfono, un SMS o a través de Internet.


http://www.youtube.com/watch?v=dYqapQhIVNc&feature=player_embedded#!

Me preocupa un poco el asunto por personas como mi madre, bastante achacosa ya la mujer, que si no fuera por ir a misa cada mañana no estoy seguro de que saliera de casa.

Y es que, digan lo que digan, la red cada vez ofrece más posibilidades religiososas. Si no lo creen busquen en Google "confesión" y encontrarán un buen montón de sitios para liberarse de sus pecados. Con un cierto toque de exhibicionismo, eso sí. Algunos incluso, someten a votación entre los visitantes si el pecador debe ser absuelto o no.


En fin, tal como están las cosas, habrá que pensar en lo de poner velas. Pero eso sí, tal vez convenga, por si acaso, poner una a Dios y otra al FMI...


miércoles, 21 de abril de 2010

La Teoría del Pack

Desde muy pequeños, ya nos obligan a elegir: "¿Y tú a quién quieres más, a tú papá o tu mamá?".
Y de ahí para adelante todo son elecciones:
  • Francés o inglés.
  • Ciencias o letras.
  • Izquierda o derecha.
  • Conservador o progresista.
  • Religioso o agnóstico.
  • Perro o gato.
  • Soltero o casado.
La toma de decisiones ante estos dilemas, va definiendo nuestra personalidad, nuestro pensamiento y nuestro estilo de vida. Pero, a la vez, nos va encasillando. De alguna manera es como si decidiéramos, voluntariamente, autolimitarnos. Nos vamos encerrando en nuestra propia prisión.
Porque, si, de repente, hacemos algo o decimos algo que no se corresponde con nuestra pública elección, seremos acusados de "inconsecuentes", frívolos o "chaqueteros".
Es lo que a veces he denominado "la Teoría del Pack". Una actitud política, por ejemplo, parece que lleva, inelidublemente, consigo todo un "pack" consistente en una forma de vestir, un tipo de literatura que leer, un tipo de decoración en tu casa, unos determinados lugares de ocio y de vacaciones...; y lo que es peor, en mi opinión, una serie de cosas que nunca puedes decir o hacer, grupos de personas a los que no puedes ni acercarte, periódicos que no puedes leer, emisoras de radio que no debes escuchar...
Por eso, de repente, conviene que alguien sacuda el árbol bajo cuya buena sombra nos hemos cobijado y haga caer manzanas (o incluso cocos...) sobre nuestras cabezas...
Acabo de leer "La proporción áurea", un libro sobre matemáticas. Dicho así, ya impresiona. Lo que ocurre es que es un libro un poco atípico. No es una lectura científica, aunque no faltan en él fórmulas matemáticas. Se trataría más bien, de un tratado de arte, pues intenta explicar por qué algunas cosas nos parecen bellas y otras no tantos. Pero, a la vez, nos introduce en un concepto "natural" de belleza: los modelos que plantas, animales, e incluso minerales, eligen "inconscientemente" para desarrollarse y que, curiosamente, coinciden con esquemas que, tanto artistas como matemáticos, consideran como los más "perfectos".
"¿Ciencias o letras?" "¿Arte o tecnología?" "Progreso o Conservación?". La Naturaleza no sabe de elecciones. Simplemente, toma lo mejor que tiene a su disposición y con eso, resuelve sus problemas, supera sus crisis y se va reinventando continuamente
Una vez más, tal vez deberíamos plantearnos tomar ejemplo de este tipo de respuestas de la Naturaleza.

viernes, 9 de abril de 2010

Vivir un sueño

Todos recordamos el cuento de "Los tres cerditos" que nos contaron en la infancia. De hecho, creo que es uno de los cuentos que más nos han marcado en la vida.
De este modo, tenemos muy claro que no debemos tener una casa de paja o de troncos, porque puede venir el lobo y "soplar, soplar, para nuestra casa derribar". Así, aceptamos hipotecarnos por quince, veinte o treinta años, para asegurarnos la posesión de una robusta casa de ladrillo. Ahora bien, a veces tengo la impresión de que los lobos que se nos quieren comer están más bien detrás del "ladrillo"...

Pero esa no es la historia que yo quería contar, sino la de una pareja que no tuvo miedo de construir su casa de paja.
Esta pasada Semana Santa hemos pasado unos días en el Mas del Bot, un alojamiento rural en la zona de los Puertos de Beceite.
Es un lugar muy tranquilo y relajante, que transmite buenas sensaciones desde que entras en él.
Sin duda, eso se debe en gran parte a cómo está construido. Las paredes están levantadas con balas de paja sobre una estructura de madera. Los acabados son todos a base pigmentos naturales. La calefacción se basa en un sistema geotérmico de baja profundidad. El resumen sería sentirnos en un ambiente sumamente acogedor. Algo que no recordábamos, pero que parece surgir del fondo de nuestra memoria.
El proyecto es arriesgado. El lugar es pequeño. La construcción no ha sido todo lo sencilla ni económica que pensaban sus propietarios. Pero, y eso es lo que me parece más importante, Nigel y su compañera se empeñaron en hacer realidad su sueño y lo consiguieron.
Ahora nos ofrecen la posibilidad de vivir, por unos días, dentro de ese sueño. Para compartirlo, pero, sobre todo, para disfrutar de un entorno propicio a permitir que nuestros propios sueños fluyan hacia la superficie, rompan las barreras de nuestras mentes bloqueadas y, se muestren en todo su esplendor para animarnos, de una vez, a dedicar todas nuestras energías a hacerlos realidad.
Sin miedo a los lobos.

sábado, 27 de marzo de 2010

El verdadero sentido del negocio

Seguramente nadie compraría botellas de plástico vacías. Pero, si nos las venden con agua dentro, nos las llevamos por docenas. Muchas veces he pensado que, a la fuerza, tiene que valer más la botella en sí que el agua que lleva dentro. Entonces, ¿dónde está el negocio?, ¿en vender agua o en vender las botellas?
Hace unos días leía una reflexión a propósito de la televisión. ¿Por qué cada vez nos parece más sosa y aburrida? Tal vez porque, para los propietarios de las cadenas privadas, el negocio no está en entretenernos. Cada vez más, los programas no son sino excusas, rellenos que hay que colocar entre los distintos bloques de publicidad. Pues es de eso, de los ingresos por publicidad, y no de nuestro entretenimiento, de lo que vive un canal de televisión.
Y ya hace unos años, el presidente de uno de los equipos de fútbol más famoso de España afirmaba que para ellos, el negocio no estaba, ni mucho menos, en llenar los campos de espectadores, sino en la venta de camisetas y en otros ingresos publicitarios. Lo de jugar un partido cada domingo no era sino una mera costumbre; algo que era necesario seguir haciendo, todavía, para mantener la imagen de marca. Así, los miles de espectadores que acuden al campo y pagan su entrada, no hacen sino colaborar a que el espectáculo quede más bonito. ¿A que quedaría feo retransmitir los partidos por televisión con el estadio vacío? Pues en este caso, los figurantes, en lugar de cobrar, pagan.
Parece que la base del éxito empresarial consiste, cada vez más, en ver más allá, en ser capaz de comprender cuál es el verdadero sentido del negocio.

Pero, ¿cuál es la base del éxito político? ¿Cuál es el verdadero sentido de hacer política? El objetivo de los partidos debería ser conseguir el mejor gobierno y el mayor grado de bienestar de los ciudadanos. Pero, a veces me pregunto si toda esta maquinaria electoral, todo este mundo del espectáculo de mítines, debates encendidos y discursos supuestamente ideológicos, no será sino mero entretenimiento. Quizá el verdadero sentido de ese "negocio" sea otro. Algo que los espectadores no llegamos a ver, pero empezamos a sospechar.
¿Nos están vendiendo agua o botellas vacías?

sábado, 20 de marzo de 2010

Garantías

Las navidades pasadas le regalé una cámara fotográfica digital a mi hija. Era un regalo especial, por lo que traté de no buscar un modelo cualquiera, sino un modelo de un cierto nivel. Elegí finalmente una marca alemana. A los tres meses, la cámara se estropeó. La garantía se hizo cargo de la reparación, pero hubo que enviar el aparato a Alemania y durante varias semanas mi hija no pudo utilizar su cámara fotográfica, que tanta ilusión le hacía. El problema no terminó ahí, pues la avería se ha repetido dos veces más. En todas las ocasiones, la garantía del fabricante se ha hecho cargo de la reparación, pero creo poder asegurar que a mi hija ya no le hace tanta gracia el regalo que le hice con la mejor intención.

Hace unos dos años compramos un coche. El fabricante, uno de los "inventores" del automóvil, nos ofrecía tres años de garantía, lo cual nos pareció estupendo. En los últimos tres meses, el vehículo ha estado tres veces en el taller. Siempre con la misma avería. En todas las ocasiones la garantía del fabricante se ha hecho cargo de la reparación. No hemos tenido que pagar nada y, durante algunos días nos han ofrecido un vehículo de sustitución; curiosamente, de otra marca.

Hace unas semanas avisamos a un fontanero para que revisara la cisterna del retrete, que nunca se terminaba de llenar. Vino de inmediato, la arregló enseguida y se fue. Al día siguiente, la cisterna volvía a funcionar mal. Le avisamos de nuevo. Volvió y la revisó de nuevo. No nos cobró nada esta vez. Nos dijo que le había pasado en varias visitas; que le habían enviado piezas defectuosas, pero que nos lo reparaba de nuevo sin coste adicional.

A día de hoy, la cisterna vuelve a funcionar mal. Nuestro coche está de nuevo en el taller. Al menos, la cámara digital de mi hija creo que funciona.
Creo que nunca nos han ofrecido más garantías y nunca han funcionado peor las cosas. Pienso que antes se hacían las cosas bien, por el orgullo de la labor bien hecha.
Ahora existe algo denominado "obsolescencia controlada", también conocido en mi pueblo como "tente mientras cobro". Tanto bienes como servicios no están concebidos para durar, pues esto iría en contra de la idea del "desarrollo", del "crecimiento" y del "consumo". Todo, o casi todo, se hace para proporcionar una "satisfacción" momentánea, para responder a una pulsión del deseo. Pero una vez obtenido, el objeto o el servicio se vuelve desechable y está previsto que sea necesario sustituirlo, lo antes posible, por otro.
Lo que más me preocupa es que los ciudadanos suframos también de esa "obsolescencia controlada". Nos convirtamos, poco a poco, en "desechables".
Nuestros gobiernos nos dan también continuas garantías: Si nos ponemos enfermos, nos atenderán sus médicos y sus hospitales. Si sufrimos una injusticia, podemos reclamar ante los tribunales. Si perdemos el empleo, tendremos un subsidio para sobrevivir... y poder seguir consumiendo.

Pero quizá, pese a tantas garantías, nos estemos apartando del camino de construir una sociedad más sana, más justa y en la que cada uno pueda trabajar, aportando lo mejor de sí mismo. Con el objetivo quizá no tanto de un "desarrollo sostenible", sino de disfrutar, cada uno de nosotros, de la satisfacción de una labor bien hecha.

martes, 9 de marzo de 2010

Félix Rodríguez de la Fuente

Acabo de asomarme a la 2 de Televisión Española y me he encontrado con un capítulo de "El hombre y la Tierra", la inolvidable serie de Félix Rodríguez de la Fuente. Concretamente, uno de los dedicados al lobo ibérico.
Mientras veía esas imágenes que siguen cautivándome y escuchaba su característica banda sonora, me he puesto a calcular cuándo vi la serie por primera vez. Y he llegado a la conclusión de que debe hacer unos 35 años.
Todavía me estoy recuperando del shock.


Hace 35 años España era una dictadura espiritualmente autárquica, muy alejada de veleidades europeístas.


La tele era en blanco y negro. El "canal y medio" que teníamos emitía solo unas horas al día. Pero había momentos en que las pantallas congregaban a españoles y españolas de todas las edades. Uno de esos acontecimientos que nos unían era la emisión de los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente.


A través de ellos, mi generación descubrió que la Naturaleza era algo más que una asignatura de la EGB; era algo que podíamos vivir y por cuya defensa y mejora merecía la pena trabajar.


Han pasado muchos años. Dicen que eso no es malo de suyo. No lo es si hemos vivido realmente esos años.
Muchas cosas han cambiado. En España, que ya es Europa. En la tele, que ya no es única, sino un caleidoscopio extraño y colorido, con decenas de canales que pasamos rápidamente con un movimiento de dedo, sin encontrar nada que estimule nuestra mente, y, desde luego, sin que exista ya ningún programa que vean juntos a padres, hijos y nietos.


Pero, sobre todo, hemos cambiado nosotros. Ahora, somo europeos y demócratas de toda la vida. Nuestro estándar de documentales son los de la BBC, mucho más espectaculares y políticamente correctos. A la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente nos faltó tiempo para sacar a la luz que sus documentales se realizaban en fincas cerradas con lobos amaestrados.
Hemos vivido mucho; hemos visto muchas cosas; pero, ¿hemos aprendido algo?, ¿ya no nos engañan tan fácilmente? Y, sobre todo, ¿amamos algo?, ¿nos apasionamos por algo?
No sé si Félix Rodríguez de la Fuente fue el mejor naturalista, pero, sin duda, amó lo que hacía, se apasionó por ello, y trató durante toda su vida de transmitirnos ese amor y esa pasión.

viernes, 5 de marzo de 2010

La Fe y las montañas

En estos días, de terremotos, ciclogénesis explosivas e "indicadores de confianza del consumidor", me ha llamado poderosamente la atención un texto del maestro del cuento breve Augusto Monterroso:

Al principio, la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.
Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y era cada vez más difícil encontrarlas en el lugar que uno las había dejado la noche anterior; cosa que, por supuesto, creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.

Cuendo en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.

No todo está en crisis

Todos los días recibo puntual información de las plazas de funcionarios de todo tipo convocadas por las distintas Administraciones Públicas españolas.
Hace unos días recibí una que me llamó la atención: el Ayuntamiento de Badajoz anuncia las bases de convocatoria para una plaza de Técnico Medio de Cementerios.

No es cualquier cosa. No se trata de una simple plaza de enterrador. Se requiere una diplomatura universitaria. Los interesados deberán estudiarse un programa de 60 temas, sobre el que serán sometidos a dos ejercicios, uno teórico y un supuesto "práctico" (¿?!!).
Es importante señalar que los opositores deberán acreditar "no estar afectados por ninguna limitación psíquica que impida el desempeño de sus funciones".


A estas alturas de la crisis supongo que a pocos nos afectaría psíquicamente trabajar de Técnico Medio de Cementerios. Además, es un sector en el que nunca fallan los clientes. Si acaso cambian.

Un estudio reciente sobre "de qué se mueren los españoles", (realmente, hay gente haciendo estudios de todo...) muestra que los suicidios superan ya a los accidentes de tráfico como la primera causa de muerte "externa".


Supongo que una posible explicación podría estar en los más de cuatro millones de españoles en paro que ya no van todos los días en coche a trabajar y se quedan en su casa, pensando... si preparar oposiciones, aunque sea al Ayuntamiento de Badajoz...

jueves, 18 de febrero de 2010

Consumir(nos)

Nuestros políticos y los "agentes económicos" están de enhorabuena porque las familias españolas consumimos más.
Yo no acabo de encontrar motivos para compartir esa alegría.
El Diccionario de la Real Academia Española ofrece, como definiciones de "consumir":

(Del lat. consumĕre).
1. tr. Destruir, extinguir. U. t. c. prnl.
2. tr. Utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades o deseos.
3. tr. Gastar energía o un producto energético.
4. tr. Dicho de un sacerdote: Recibir o tomar la comunión en la misa. U. t. c. intr.
5. tr. coloq. Desazonar, apurar, afligir. U. t. c. prnl.
6. tr. ant. Dicho de los legítimamente casados: consumar.
7. prnl. Col. y C. Rica. Zambullirse en el agua.


Dudo mucho que la citada euforia de los economistas sea debida a la 4ª definición, ni tan siquiera a la 6ª.
Supongo que ellos están pensado más bien en la 2ª o en la 3ª de la lista del DRAE.
Quizá estén felices porque los españoles ya podamos volver a satisfacer nuestras necesidades o deseos, aunque sea solo comiendo. Sin duda, un buen almuerzo, o una cena bien acompañado, sirve para ahuyentar muchos males y angustias.
Y me temo que la mayoría de los analistas siguen compartiendo la idea de que un mayor consumo energético es indicador de desarrollo...
Pero, en cualquiera de los casos, me planteo, ¿es positivo utilizar más comestibles u otros bienes? ¿es conveniente gastar más energía u otro producto energético? Si todos los humanos que compartimos este planeta hubiéramos cubierta ya todas nuestras necesidades de comestibles, energía y otros bienes, quizá podríamos plantearnos ese incremento.
Pero aún así, no puedo quitarme de la cabeza que el primer significado de consumir no es sino "destruir, extinguir". Quizá por eso me siento afectado por el 5º: "desazonar, apurar, afligir". Sobre todo si recuerdo que el verbo "consumir" se usa a menudo como reflexivo.

Creo que son demasiadas divagaciones para una soleada mañana de jueves. Como una imagen vale más que mil palabras, recomiendo recorrer la galería de imágenes "Consume hasta morir" de Ecologistas en Acción.

P.D: Que me disculpen colombianos y costarricenses por no haberlos tenido en cuenta, pero creo que, de todos modos, ya "me he tirado a la piscina".