sábado, 19 de enero de 2013

El combustible del sistema

Cuenta la leyenda que un ministro español hizo amistad con su homólogo alemán en una de las muchas "cumbres europeas". Al finalizar ésta, el germano invitó a su colega a pasar un fin de semana en su casa de campo.
Una vez allí, el ministro español, abrumado por el lujo y la magnificencia de la vivienda del alemán, no pudo por menos que preguntarle: "Pero, ¿de dónde ha salido todo ésto?; porque, ni con el sueldo de ministro, te da para tanto...". El alemán, tranquilamente, lo llevó a la terraza superior del palacete y le señaló una autopista que se veía a lo lejos. "De ahí.", contestó escuetamente. El español se quedó unos instantes pensando y luego dijo: "¡Ah! ¡Claro!"
Un año más tarde, la cumbre europea de turno tuvo lugar en España, y el ministro español aprovechó la ocasión para devolverle la invitación al alemán. Éste, quedo boquiabierto desde el mismo momento en que atravesaron la puerta de la finca. Una inmensa extensión de jardines, piscinas y pistas de pádel, rodeaba una mansión descomunal. A su lado, la del ministro alemán parecería la caseta del perro... Cuando consiguió cerrar la boca y volver a articular palabras, el anonadado alemán balbuceó: "Pe-pero..., ¿cómo has podido llegar a tener algo así? ¿De dónde ha salido el dinero?" El ministro español, tranquilo y muy seguro de sí mismo, le llevó a la azotea, donde, desde la pista para helicópteros que allí había, la vista podía alcanzar decenas de kilómetros a la redonda. "De ahí ha salido todo", contestó.
El alemán miró, remiró, entrecerró los ojos intentando alcanzar a distinguir el horizonte, y luego dijo: "No veo nada. No hay ninguna autopista, ni tampoco ningún hospital, ninguna universidad..." El español, le dio una palmadita en el hombre de modo displicente y le dijo: "Claro, hombre, claro; por eso..."

jueves, 17 de enero de 2013

El cartero de los gatos

Siempre me han gustado los gatos. A menudo digo que el mundo se divide entre quienes les gustan los perros y quienes aman a los gatos. Y yo soy de gatos.
Creo, además, que un gato no debe comprarse. En mi opinión, la relación que puede llegar a establecerse con un gato está a medio camino entre la amistad y la familia... Y uno no compra amigos ni parientes...
Los gatos no se poseen, te aceptan a su lado. Ahora mismo soy aceptado por dos. Uno de ellos es un gato de piso, con una cierta tendencia a la melancolía y un poquito anoréxico... La otra es una gata de campo, montaraz, glotona y aventurera. 
Ninguno de los dos tiene nombre. Nunca se han visto entre sí. Pero se conocen.
Estos días estoy comprobando que los dos están estableciendo una relación a través mío. De alguna manera me siento el portador de "cartas de amor felinas". Ambos se han vuelto mucho más cariñosos conmigo. Me buscan, me rodean, me olfatean, me ronronean... Soy consciente de que ambos se están conociendo a través de mí y tratan de comunicarse por medio de estas muestras de afecto, que yo transmito en cada viaje entre la casa del pueblo y la del campo y viceversa.
Creo que me he convertido en algo así como "el cartero de los gatos".
No hago más que darle vueltas a la conveniencia o no de facilitar un encuentro "real" entre el gato y la gata. Una especie de "vis a vis". Solo mis profundas convicciones sobre una "paternidad responsable" me hacen dudar...
Por otro lado, esta situación presenta curiosos e interesantes paralelismos con mi historia personal, pues durante bastantes años mi relación amorosa fue "a distancia" y se fue construyendo carta a carta, por lo que la figura de "el cartero" fue un pilar fundamental. Asomarse cada día al buzón; estremecerse al encontrar un sobre con una letra bien conocida; aspirar ese sutil aroma que se desprendía al rasgar el sobre... Esos pequeños placeres, tan incomprensibles para quien no los ha disfrutado, quizá no estén tan alejados de las sensaciones que están viviendo, a través de mi intermediación, mis dos gatos.
Claro que... sé que es maravilloso un tipo de relación así; pero, por experiencia sé también que no todo puede ser una "relación epistolar", sino que, como cantaba Pablo Milanes, "le hacía falta carne y deseo tambien"... 
De manera que sigo pensando en que tal vez no estaría mal "facilitar un encuentro amoroso" entre estos dos "novios por correspondencia". 
Trataré que sea algo especial; tan especial como algunos de esos "momentos inolvidables" que yo he tenido la suerte de disfrutar en mi Vida.

martes, 15 de enero de 2013

El Hobbit, la película.

Debe hacer unos 30 años que leí "El Hobbit", un apasionante relato de J.R.R. Tolkien, que me introdujo en ese universo alternativo, cuyos máximos, pero no únicos, exponentes son los libros "El Señor de los Anillos" o "El Silmarillion". Desde entonces soy un "fan" de Tolkien, e intentado hacer proselitismo de esta "fé" entre mis amigos y familiares.
Cuando Peter Jackson se "atrevió" con la adaptación al cine de "El Señor de los Anillos", me acerqué a ella con una mezcla de expectación y miedo. Expectación por saber si por fin podría "ver" realizados mis sueños en una pantalla de cien, y un cierto miedo de salir desilusionado por que el resultado no estuviera a la altura del relato. 
El mejor y más preciso comentario que he escuchado de la trilogía cinematográfica de "El Señor de los Anillos" es que su director "se había creído la historia"; en consecuencia lo que presentó estaba muy cercano a lo que la mayoría, de una manera u otra habíamos imaginado siempre al leer los libros de Tolkien.
Pues bien, este fin de semana fui a ver la película "El Hobbit", también dirigida por Peter Jackson y salí en una especie de estado de shock.
Ya, de entrada, saber que será otra trilogía me escamaba... ¿Son necesarias tres películas para recrear un cuento de menos de trescientas páginas? 
Me temo que esta vez el director "no se ha creído la historia". Lo único que ha debido creer es que podía seguir "estirando" el éxito, y el indudable gran negocio, de "El Señor de los Anillos" con tres superproducciones más.
Y para mí ese es el problema. Una adaptación al cine de "El Hobbit" no debería ser una superproducción. Se trata de un cuento; una historia sencilla, con un ambiente mucho menos épico que el de "El Señor de los Anillos". Me temo que el director no ha encontrado "el tono" adecuado.
Francamente no me ha gustado. Me siento desilusionado. Me encontré perdido en una historia a medio camino entre un juego de ordenador y un musical de Disney.
Como diría en mi pueblo: "¿Pa'qué tanto?"


sábado, 12 de enero de 2013

Haití, esperanza y diginidad

Hoy hace tres años que la tierra tembló en Haití. 
El 12 de enero de 2010 un terremoto estremeció la isla denominada una vez "la Perla de las Antillas" dejando miles de muertos, centenares de miles de familias sin hogar  y un paisaje terrible de destrucción de todo tipo de servicios e infraestructuras.
Desde el primer momento, la denominada "comunidad internacional" se dispuso a emprender la operación de reconstrucción más grande jamás emprendida en la Historia. Parecía que Haití se convertiría en la gran oportunidad de demostrar lo que la Humanidad es capaz de realizar cuando se siente unida por un verdadero sentimiento de solidaridad. Todos las agencias internacionales, públicas, privadas,  civiles, religiosas, gubernamentales y no gubernamentales, se pusieron manos a la obra.
Todo esto despertó, indudablemente grandes esperanzas en el pueblo haitiano. 
Pasados estos tres años, la "oportunidad" de Haití está claro que no pasó de ser el "experimento" de Haití. Y, para miles de hombres y mujeres que fuimos a trabajar allí durante un tiempo, ha sido "la experiencia" de Haití.
Sin duda todos aprendimos algo. Por un lado, que los diversos organismos internacionales de desarrollo, sean o no gubernamentales, tienen muy diferentes intereses, probablemente muy legítimos todos ellos, aunque el primero y principal pareciera ser el de tratar de justificar la propia existencia de cada uno de ellos. Esto, a menudo, lleva a convertir en una tarea casi imposible una labor coordinada a gran escala. Por eso, finalmente, son las pequeñas iniciativas, "a ras de suelo", "a nivel de calle", "pegadas a la población", las que parecen haber supuesto, realmente, un apoyo real para l@s haitian@s.
De hecho, han sido ell@s quienes más han trabajado, día a día, con su esfuerzo y su sudor para salir adelante. A veces con la ayuda internacional, y otras veces "a pesar de ella".
"Resiliencia" es una palabra que yo, francamente, apenas conocía antes de llegar a Haití. Viene a ser la capacidad de salir fortalecido de una grave adversidad. Creo que esta es, junto con la esperanza en el futuro, pese a todo, la principal característica del pueblo haitiano. Tal vez por eso, l@s haitian@s han seguido levantándose por la mañana todos los días, visitiendo y poniendo lazos en el pelo a sus hijas antes de mandarlos a la escuela. Aún sin saber muy bien qué futuro les espera a esos niños y niñas que caminan con una sonrisa en los labios.
¿Qué recuerdos tengo de Haití, ahora que hace más de una año que he vuelto? Muchos sin duda. Pero, por elegir dos anécdotas, una sería la gran preocupación que vi reflejada en los rostros de mis compañeros de trabajo haitianos cuando llegaron noticias del terremoto de Lorca en 2011, a pesar de que fue infinitamente menos grave que el que eles afectó a ellos...
La otra historia, siempre la cuento, como reflejo de la "dignidad" de l@s haitian@s. Yo, si a media mañana, por alguna razón, me manchaba la camiseta de alguna cosa, seguía con ella puesta hasta el final del día. Mis compañer@s haitian@s, si sufrían ese percance, corrían a sus casas para cambiarse ropa en cuanto podían...
Cuando en España la desesperanza nos pesa en el alma cada mañana al levantarnos. Cuando vemos cómo se desmorona a nuestro alrededor todos los los logros sociales que nuestros padres y madres y madres construyeron con su trabajo y su esfuerzo durante años y años. Cuando tenemos que soportar cómo nuestros gobernantes desprecian la educación y la sanidad públicas... Quizá deberíamos recordar lo que estuvo escribiendo Forges a pie de página en sus viñetas durante muchos meses: "No te olvides de Haití"



martes, 8 de enero de 2013

Una vacante imprevista

Acabo de terminar de leer "Una vacante imprevista", la última obra de J.K. Rowling la escritora  inglesa creadora de la saga de Harry Potter.
En esta ocasión, Rowling abandona por completo el mundo mágico de Hogwarts para ofrecernos varios cientos de páginas de cruda realidad. Su libro nos va introduciendo, poco a poco, en los entresijos de un aparentemente idílico pueblecito del sur de Inglaterra.
Paso a paso vamos viendo cómo esa pequeña sociedad rural alberga en su interior bastantes más miserias humanas de las que podríamos deducir al contemplar sus pulcros jardines y floridas ventanas.
Conforme avanza la obra, se va imponiendo un cierto tono de tragedia griega. La autora va generando en nosotros el convencimiento de que algo grave va a suceder. Algo que trastocará definitivamente las vidas de los protagonistas y sacará a la luz sus secretos más inconfesables.
Al terminar de leer la novela, un sabor especial me vino a la boca. Un sabor muy inglés, tal vez. Mermelada de naranja amarga.
Para mí, este sería un concepto que definiría muy bien esta historia. Un producto amargo, sin duda, pero que no deja de ser una mermelada; es decir algo, en el fondo, con mucho, mucho azúcar... y con "poca chicha"...

viernes, 4 de enero de 2013

Libros al rescate

Esta mañana he visitado un santuario.
No pertenecía a ninguna religión en concreto, pero, sin duda, era un lugar de culto.
Como los verdaderos lugares de culto, no está a la vista de todos, aunque en modo alguno está oculto ni resulta inaccesible.
Al contrario, podemos encontrarlo en pleno centro de la ciudad, a la vista de tod@s. De tod@s aquello@s que, como iniciad@s, sepan verlo y apreciar todo lo que contiene, todo lo que puede ofrecernos.
Se trata de "Libros del Rescate", un local que nos ofrece una cuidada selección de libros de viejo y discos de vinilo. Un aparente anacronismo en este siglo XXI post-apocalíptico, pero que, sin duda, puede albergar gran parte de las respuestas que necesitamos l@s supervivientes al frustrado fin del mundo de 2012... e incluso puede plantearnos nuevas e interesantes preguntas para lo que nos quede de camino.
Personalmente ha sido una experiencia casi mística. Confieso que soy infiel al libro de papel desde que convivo con mi E-reader, pero todavía olfateo con ansia ese aroma de los libros viejos.
Por otro lado, mi hijo es un neo-converso a los discos de vinilo, una pasión que yo nunca tuve, pues mi infancia y juventud solo conoció los "placeres" y vicisitudes de los "cassettes". Sin embargo, estoy apoyando, con una mezcla de ternura y curiosidad, este retorno a los orígenes de la música comercial, en medio de tanto "E-chisme" de obsolescencia controlada...

martes, 18 de diciembre de 2012

A ras de suelo

Hace unos días, una persona que sé que me quiere bien me dijo que tenía la impresión de que yo pasaba por  la Vida sobrevolándola... No porque me sintiera superior a nadie ni nada de eso, sino porque le parecía que tengo tendencia a ver todo con una cierta perspectiva, tal vez alejándome un poco de la fría realidad.
Todavía estoy dándole vueltas a si eso es bueno o malo, si es más bien positivo o negativo. No lo sé. Pero sí creo que es cierto.
A menudo suelo contar que para mí, hacer el servicio militar (todavía obligatorio en "mis tiempos") me sirvió, sobre todo, para enfrentarme con la realidad de la población española... Tras toda una juventud de estudiante universitario tuve la oportunidad de conocer a otros tipos de jóvenes, ni mejores ni peores que aquellos con los que había tratado hasta entonces, pero sí bastante diferentes... En mi cuartel había de todo, trabajadores, agricultores, analfabetos y quinquis... Fue una interesante experiencia aprender a llevarme bien con todos ellos.
Ahora he emprendido la tarea de embaldosar el suelo de la planta baja de nuestra casa de campo. Independientemente del reto que eso supone para alguien como yo, con escasa experiencia en temas de albañilería, es un trabajo que me proporciona la ocasión de ver la Vida desde otro punto de vista. 
Sin duda, las cosas se ven distintas a baja altura. Tal vez se ven más los pequeños defectos. Hay cosas que de lejos se ven bien, pero que a corta distancia se comprueba que no encajan de una manera del todo correcta. Pero, también, de cerca es posible llegar a conocer mejor cómo están hechas las cosas, cómo funcionan las unas en relación a las otras...
Me gusta volar, sí, pero creo nunca está de más pasar algún periodo "a ras de suelo".

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La vida de Pi

Hace unos días terminé de leer un libro difícilmente clasificable. Se trata de "La vida de Pi", de Yann Martel. Ya para empezar hasta su autor es curioso, pues es un canadiense nacido en Salamanca...
Tras acabarlo no sé si decir que es una novela de aventuras, un tratado de zoología comparada, un libro de autoayuda o un camino para encontrar a Dios... al Dios que más nos guste.
A lo largo de sus páginas podemos encontrar todo eso y mucho más: reflexiones filosóficas, humor absurdo, historias de superación personal, dramas familiares y escenas de documentales del National Geographic...
Tal vez, por una vez, el título no llame a engaño y sea eso lo que nos cuenta, una Vida. Cada uno en nuestra vida tenemos eso y mucho más. No creo que la vida de nadie sea solo una tragedia, una comedia o una epopeya. A todos nos toca hacer de todo en la historia de nuestras vidas: héroes, villanos, amantes, bufones...
Por otro lado, nuestra memoria es frágil y traicionera, por lo que, conforme avanza la novela de nuestra Vida, a menudo olvidamos gran parte de los capítulos anteriores y no tenemos más remedio que re-crearlos,   "adornando" en ocasiones nuestro propio pasado para ser capaces de hacer "sostenible" nuestro presente...
¿Y por qué no? Es nuestra Vida, y, como, suele decirse, "nunca dejes que la verdad te estropee una bonita historia" o, en italiano "si non è vero, è ben trovato".




martes, 4 de diciembre de 2012

Teles de plasma

El presidente del gobierno declaró ayer en una entrevista que "Uno de nuestros principales problemas es que ha habido un crecimiento desmesurado del crédito. Hemos comprado a crédito segundas viviendas, televisiones de plasma, viajes al Caribe... Y eso no es razonable." Un capítulo más de la telenovela "los españoles han vivido por encima de sus posibilidades"
Efectivamente, lo confieso, yo he viajado al Caribe, pero para trabajar allí durante algo más de un año en proyectos de apoyo a la recuperación de las economías campesinas tras los estragos ocasionados por los huracanes y el terremoto de 2010. Algo que las ONGs españolas muy difícilmente van a poder seguir haciendo tras "la tala indiscriminada" de los fondos de cooperación al desarrollo.
Es cierto también que he comprado una segunda casa, pero para rehabilitarla poco a poco y tratar de que, con paciencia, podamos convertirla en realmente en una vivienda. Y, por cierto, no pedimos un crédito para esta adquisición, sino que ahorramos durante años para poder comenzar a hacer realidad nuestro sueño.
Pero no, no tengo televisión de plasma (¡qué obsesión tienen estos "populares" con las teles de plasma!). Tengo la misma tele "de tubo" que compramos hace trece años. Y la verdad, tras la "toma" del PP de TVE y la progresiva expansión del "TDT party" en la programación televisiva, cada vez me dan menos ganas de renovar el aparato...
Cada vez me convenzo más de que el auténtico problema de España es que ellos sí que "gobiernan por encima de sus posibilidades".


jueves, 29 de noviembre de 2012

Cerner nuestras mentes

Siguen las obras para arreglar el suelo de nuestra casa de campo.
El albañil que contratamos para la labor, tras varios intentos de que mi apoyo como aprendiz de peón le fuera de utilidad, ha encontrado finalmente una tarea para mí, acorde a mis capacidades y habilidades: cerner arena.
Antes de toda obra, aunque sea de no mucha envergadura, como la que hemos emprendido, hay que hacer una cálculo de los materiales necesarios. Por alguna razón, en España estas previsiones rara vez aciertan. En nuestro caso, a mitad de obra se comprobó que faltaba arena y sobraba la inmensa pirámide de grava mezclada con arena que tenía delante de la puerta. Así que había dos opciones, o pedir que nos trajeran otro camión de arena, o tratar de convertir el faraónico montón de grava inservible en dos más pequeños: uno de arena y otro de piedrecitas...
Esa sí era una labor adecuada para mí, pues incluso para un tipo como yo es difícil equivocarse en algo que sólo consiste en echar una palada de grava en un cedazo, agitar el cedazo sobre el montón de arena y tirar las piedras sobrantes para formar otro montón.
Me puse a ello sin vacilar. La postura no era la más relajante y el cierzo reinante no era el clima más propicio, pero bueno, llegué a establecer un cierto ritmo y cadencia. Sin embargo, no puede decirse que alcanzará el nirvana laboral, porque mi mente no cesa de bullir ni siquiera en medio de las labores más rutinarias.
Concretamente, la situación de cerner arena me llevó a pensar en la importancia y conveniencia que tendría el que fuéramos capaces, de vez en cuando, de cerner también nuestra mente, para tratar de eliminar de ella los pensamientos y sensaciones no deseadas que se nos van acumulando por los rincones...Se trataría de separar la arena fina de las piedrecillas. Ambas cosas pueden llegar a ser útiles, pero, normalmente, cada una en su momento y en su lugar. 
Y quien sabe, si, como se me pasaba por la cabeza a ratos, no seríamos capaces, a fuerza de cerner, de encontrar, entre la arena y la grava, alguna pequeña pepita de oro en el interior de nuestras mentes; esas "joyas" que nos ayudarán a salir adelante en momentos de tribulación.



lunes, 26 de noviembre de 2012

Cimientos

Nos hemos decidido a arreglar el suelo de nuestra casa en el campo.
Estaba feo, desigual y, en algunas zonas, roto.
Tras varios apaños parciales (una forma eufemística de definir mis chapuzas...), nos hemos decidido a solicitar los servicios de un profesional. Uno de los detalles que nos ha hecho elegirle, es que me ha aceptado a mí como su aprendiz y peón.
Sus primeras instrucciones fueron un tanto paradójicas: para arreglar los agujeros del suelo, lo primero que había que hacer era hacerlos más grandes... Así que ahí estaba yo picando y sacando tierra hasta convertir un trocito de suelo que se hundía en algo parecido al Gran Valle del Rift...
En este proceso me he ido encontrado de todo bajo la casa: tierra, escombros, trozos de ladrillo, papeles de caramelo... hasta llega a la roca sobre la que, siguiendo el bíblico consejo, se edificó nuestra casa.
Mientras picaba, meditaba sobre si cada uno de nosotros sabemos sobre qué nos asentamos, cuáles son nuestros cimientos, nuestras convicciones... 
Creo que no estaría nada mal que, de vez en cuando, cada cierto tiempo, revisemos nuestras bases personales; morales, sociales, políticas. A menudo creo que aceptamos y damos por hecho muchas cosas que quizá un día fueron importantes para nosotros, pero que ya no lo son tanto. Incluso tal vez son paradigmas heredados de nuestro entorno cercano, que adoptamos por imposición o incluso por comodidad, por no tomarnos la molestia de tratar de buscar otros mejores.
Además, estos que vivimos no parecen malos tiempos para dedicarnos a revisar nuestros cimientos y renovar el suelo que pisamos.


viernes, 23 de noviembre de 2012

Niebla

Hoy ha amanecido una mañana de niebla espesa.
Vivo en un lugar donde la niebla es una fenómeno habitual en esta época de año, y suele acompañarnos días, e incluso semanas.
La niebla de aquí es como un muro blanco frente a tu casa. Como una sábana blanca que un vecino celestial cuelga frente a tu ventana.
Ya José Saramago en su "Ensayo sobre la ceguera" imaginó que el ser ciego podía significar no verlo todo negro, sino verlo todo blanco.
Así me siento yo en días como este; ciego al mundo exterior.
La niebla parece aislarnos. Vuelve invisible el paisaje habitual hasta extremos inquietantes. ¿Sigue estando ahí?
La niebla es además, húmeda y fría. Cala, penetra. Nos incita a encogernos, a refugiarnos en nosotros mismos, en nuestro mundo interior. Tal vez por eso nos deprime. Somos cada vez más dependientes de estímulos exteriores. Por eso, cuando éstos desaparecen anulados por la niebla, sentimos que solo nos tenemos a nosotros mismos. Y eso, nos deprime.
Pero los que vivimos aquí sabemos que es fácil huir del influjo de la niebla. A menudo basta con alejarnos unos pocos kilómetros para encontrar un sol radiante y un cielo azul. 
Por encima de la niebla sigue saliendo el sol todos los días. Aunque nos cueste creerlo.
Siento que ahora mismo, toda España está envuelta en una espesa niebla. No una niebla atmosférica, sino una niebla política y social. Un espeso manto de pesimismo y resignación que cala hasta los huesos del alma de nuestra sociedad. Algo que nos deprime, lo sabemos, pero que no nos deja mirar más allá. Que nos dice que no hay nada más allá. Que esta niebla fría, triste y húmeda es lo único que existe. Que ya no existe el paisaje habitual que estábamos acostumbrados a ver a nuestro alrededor.
Pero el Sol sigue saliendo todos los días. Sigue estando sobre nosotros. Por eso deberíamos hacer lo posible por elevarnos, por sacar la cabeza por encima de la niebla e intentar ver el cielo azul. Muchos han iniciado ya el camino. Un camino que tal vez les haga alejarse para no volver.
Aunque la niebla no es eterna. Desaparece, tarde o temprano cuando se levanta el cierzo; ese fuerte viento que despeja nuestros cielos, tras semanas de niebla.
Nuestra sociedad también necesita fuertes vientos que la despejen, que la despierten.
Podemos esperar a que aparezcan... o podemos empezar a soplar todos juntos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El Juicio Final

Hace tiempo me contaron un chiste en Bolivia:
"Allá por los años 70, el dictador de turno en Argentina visita a su homólogo en Bolivia. Durante una recepción oficial en La Paz, el presidente andino le va presentando a sus ministros. Tras presentarle al ministro boliviano de Marina, el general argentino se estremece de la risa, exclamando: ¿Pero cómo es que tenéis un ministro de Marina?, ¡si no tenéis mar! A lo que el dirigente boliviano le contesta muy serio: Pues por lo mismo que vosotros tenéis un ministro de Justicia..."
Los asuntos de la Justicia serían muchas veces para reír, si no fueran para llorar. Hoy entra en vigor en España la nueva ley de tasas judiciales. Una ley que el gobierno del PP ha sacado adelante, a pesar de que con ella no están de acuerdo ni los mismos jueces, ni los abogados, ni mucho menos los ciudadanos españoles.
Pero, en un ejemplo más de la eficacia de nuestra burocracia, se ha comunicado que no pueden pagarse aún, "porque no están listos los formularios"... 
Dicen que el Fin del Mundo llegará dentro de un mes, y con él el Juicio Final... Espero que no le hayan encargado el asunto al ministro de Justicia español, porque en ese caso, además del susto, nos va a salir caro el asunto. Aunque, conociendo la rapidez de la justicia española, a lo que conozcamos el veredicto ya le ha dado tiempo a Dios nuestro Señor de crear un nuevo Universo...



miércoles, 21 de noviembre de 2012

¡Manolito ha vuelto!


Tras varios años de larga y añorada ausencia, Manolito Gafotas ha vuelto.
Elvira Lindo nos vuelve a deleitar con la peculiar visión del mundo de este personaje, que está dejando ya de ser un niño para ser un adolescente en estos tiempos tan difíciles.
Creo que siempre me he identificado con Manolito Gafotas. Queramos o no reconocerlo, todos los adultos seguimos teniendo en nuestro interior al niño que fuimos. Y yo, como Manolito, fui un niño gordito y gafotas. No vivía en Carabanchel (Alto), pero sí en un barrio con tanta o más "solera", como es el Arrabal de Zaragoza. 
No tuve a la "sita" Asunción como profesora, pero recuerdo a todo un reparto de maestros y maestras que, a menudo, también se desesperaban conmigo y me consideraban, literalmente, "irrecuperable para vivir en sociedad"...
Mi padre no fue camionero, pero pasaba muchas horas fuera de casa, debido a los dos e incluso tres pluriempleos que llegó a tener. Mi madre no repartía collejas, pero sí que disponía de algunos medios similares para mantenernos a raya a mi hermana y a mi. A mi hermana creo que nunca llegué a llamarla la "Imbécil", como hace Manolito con su hermano, pero con ella también tuve unas "relaciones conflictivas" en mi infancia.
Finalmente, en mi barrio, el parque del Ahorcado era el parque del Tío Jorge, y los chulitos de la clase no se llamaban Yihad, pero igualmente existían, y te retaban a dirimir las diferencias "a la salida en la plaza de la Mesa".
En resumen, tengo que reconocer que yo todavía tengo un Manolito dentro.




Desahuciados de Belén

Cada día que pasa estamos inexorablemente más cerca de la Navidad...
Pero cada vez nos apetece menos que se acerquen esas fechas. La verdad es que este año no nos lo están poniendo fácil. Por si fuera poco con el hecho de que, hace unos meses, para celebrarlo, el gobierno suprimió la paga extra de Navidad a los funcionarios, hoy nos desayunamos con la noticia de que el santo padre afirma que, en el portal de Belén, no había mula ni buey...
¿Así cómo vamos a mantener la ilusión? ¿Qué vamos a hacer ahora con el inmenso rebaño de mulas y bueyes que deben abandonar nuestros belenes? ¿Pasarán a engrosar las listas del INEM? ¿Les quedará algo de prestación? Supongo que sí; es lo menos que se puede esperar después de tantos años de trabajo... Aunque claro, posiblemente estuvieran con contrato temporal, fijos discontinuos o algo así. Y en esas circunstancias, y tras la nueva reforma laboral del gobierno del PP, pocas esperanzas les quedan de cobrar algo...
Miles y miles de mulas y bueyes van a ser desahuciados esta Navidad, pues me temo que no se podrán acoger a las condiciones que el acuerdo entre el gobierno español y los bancos ha pactado para "evitarlos": ni la mula ni el buey tienen familia numerosa, (por razones obvias), ni personas dependientes a su cargo, ni han sufrido, afortunadamente, situaciones de violencia de género...
¡Qué poca ilusión me hace que llegue la Navidad!





martes, 20 de noviembre de 2012

Fronteras

Creo que me gusta la Geografía desde que tuve el primer mapa entre las manos. Desde mi más tierna infancia me apasionan los atlas y durante un tiempo coleccioné planos de ciudades. Soy todo en especialista en las preguntas azules del Trivial, para desesperación de mis contendientes...
La geografía física es, sin duda apasionante; toda una serie interminable de ríos, lagos, montañas, cabos, golfos e incluso fiordos. Pero la geografía política tiene el atractivo adicional de ser una criatura en continuo cambio y evolución. 
Esto es así debido a la ancestral afición del ser humano por crear fronteras. Supongo que la primera tribu de Cromañones que decidió asentarse en un valle con buen clima fue quien creo la primera frontera. Y desde entonces la cosa no ha parado. Lo malo es que cada vez que se crea o se modifica una frontera, el asunto suele llevar aparejada una guerra, más o menos cruenta.
Así, la Historia viene a ser una sucesión de modificaciones fronterizas.
Como otra de mis mis aficiones es viajar, he tenido ocasión de conocer bastantes fronteras. Aunque desde luego, no tantas como las que han recorrido los autores de dos de mis blogs favoritos: Fronteras y Banderas del mundo. Ambos son apasionantes y recomiendo totalmente visitarlos.
Ahora viajo menos, pero, mire usted por donde, aunque no visito fronteras, puede que las fronteras me vengan a ver a casa.
Y es que si, prospera el proceso independentista de mis vecinos y Cataluña se convierte en un "nuevo país de Europa", resulta que pasaría a vivir en una nueva zona fronteriza.
Eso, quiero pensar que puede ser un hecho positivo que revitalizaría enormemente la zona. No solo por la creación de puestos de trabajo como guardias fronterizos y empleados de aduanas, sino, por qué no decirlo por el resurgir de oficios tradicionales como el de contrabandista.
En estos grises días de niebla no ceso de imaginar cómo sería recorrer clandestinamente estas tierras de frontera, pasando, por ejemplo, melocotones "de estrangis" a Cataluña y trayendo butifarras a la vuelta perseguido de cerca por los "mossos"...
No sé si veremos alguna vez una Cataluña independiente, pero, ahora mismo, siento envidia de los catalanes... Ellos, al menos, tienen una ilusión.




lunes, 19 de noviembre de 2012

Año Mariano

Hoy se cumple el primer año desde que Mariano Rajoy Brey ganó las elecciones que le llevaron a la presidencia del gobierno de España. Un año que a mí, personalmente, se me ha hecho muuuuy largo, y que algunos han dado en llamar el primer "Año Mariano".
Para la Iglesia Católica, en la que, querámoslo o no, nos hemos educado la mayor parte de los españoles, un Año Mariano está dedicado a fomentar la devoción a la Virgen María.
En ese sentido, este ha sido un año en el que el gobierno y sus medios de comunicación afines, (o sea, casi todos ya en España...) han tratado sin cesar de fomentar la "devoción" a Mariano Rajoy. 
Se define devoción como "la entrega total a una experiencia, por lo general de carácter místico. Es también la irresistible atracción hacia una idea, una persona, un rey, un santo, una persona amada o un ser vivo."
No estoy seguro de que la mayor parte de los españoles, ni siquiera los católicos, haya sentido una irresistible atracción hacia la persona Mariano Rajoy. En cuanto a sus ideas, creo que tras 365 días hemos podido llegar a la conclusión de que se resumen en una: "hago esto porque es lo que hay que hacer, pues no se puede hacer otra cosa; pero eso no quiere decir que en otro momento no haga otra cosa, si eso es lo único que se puede hacer" Sin duda, eso sí es una experiencia de "carácter místico"...
Sin embargo, es curioso que en la Wikipedia, ese nuevo gurú de la sabiduría en internet, si introducimos el término "Año Mariano" adonde nos nos llevará es a una película de Karra Elejalde del año 2000.
En ella, por una serie de circunstancias  un anodino personaje, (distribuidor de cassettes, pero que bien podría haber sido registrador de la propiedad...), se convierte, de la noche a la mañana en un iluminado seguido por las masas. 
No sé por qué, mi mente calenturienta encuentra algunos paralelismos entre la trama de la película y este último año que hemos pasado. También hay algunas diferencias, claro está. El Mariano real gana la devoción de su pueblo a través de unas elecciones, y el cinematográfico lo hace bajo la influencia de una quema masiva de marihuana... Aunque la verdad es que quizá algo de eso haya ocurrido también en España. Esa sería una buena explicación al misterio de por qué la vicepresidenta del gobierno y el ministro de Hacienda apenas puedan contener la risa cada vez que anuncian a los españoles nuevos recortes de derechos y prestaciones sociales...


domingo, 18 de noviembre de 2012

Realidades paralelas

Hoy hace un año que regresé de Haití, donde estuve trabajando trece meses en diversos proyectos de desarrollo rural.
Dejé un país que parece estar eternamente en ruinas para volver a un país que, de repente, descubrió que estaba arruinado.
Salí de un país que, en ocasiones, parecía flotar a la deriva, para regresar a una nación que se hunde y cuyos tripulantes no cesan de hacerle nuevos agujeros en el casco.
Abandoné Haití cuando su gobierno estaba intentando ofrecer educación a todos sus hijos, para encontrarme con un España donde sus dirigentes han decidido acabar con la Educación Pública y de calidad que existía.
Allí quedaron miles de familias viviendo en precarios campamentos de refugiados tras un terremoto que les dejó sin hogar. Aquí me he encontrado con un tsunami financiero que está dejando, día tras día, a cientos de familias en la calle, desahuciados.
Conocí a decenas de jóvenes haitianos que sueñan con dejar su país en busca de un futuro mejor; pero a la vuelta he descubierto que toda una generación de españoles está haciendo planes para irse a vivir y trabajar fuera.
En lo personal, dejé de ser un "blanc", un personaje llamativo y estrafalario en las calles de Jacmel, para ser un "gris" desempleado más en las frías estadísticas del gobierno de España. Parte de una "masa", aún no demasiado enfurecida, pero que no hace más que crecer mes tras mes, bajo la mirada displicente de un gobierno que, como única excusa afirma, impávido, que sus políticas "son las únicas posibles".
¿Es una misma realidad la de Haití y la España? No creo. Tal vez son realidades paralelas. 
Lo que más me lleva a pensar eso es que, pese a todo, en Haití yo sentía que la mayoría de las personas se levantaban por la mañana ilusionadas por un nuevo día que, tal vez, fuera el inicio de algo mejor en sus vidas.
Y mucho me temo que en España, en estos momentos, son muy pocos los que se levantan con esa idea. 




sábado, 17 de noviembre de 2012

Solo le pido a Dios



Que la reseca muerte no me encuentre
Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.
Que lo injusto no me sea indiferente,
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me arañó esta suerte.
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente.
Si un traidor puede más que unos cuantos,
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
Que el futuro no me sea indiferente,
A vivir una cultura diferente.

Creo que, por desgracia, Dios no escucha nuestras peticiones, pues todavía somos indiferentes a demasiadas cosas.



viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Existe algún "banco bueno"?

Mi relación con los bancos, como la de mucha gente, empezó en la más tierna infancia. Mis padres me abrieron una libreta infantil para que comenzara a apreciar las virtudes del ahorro. aunque, en mi caso, los únicos que metían dinero en la cuenta eran ellos.
Al comenzar la universidad, coloqué ese dinero en un plazo fijo a cinco años, a cambio del cual me "regalaron" una bicicleta. El vehículo tuvo una vida plan e intensa, incluyendo salidas nocturnas y excursiones veraniegas.
Alguna de esas excursiones fue junto con la persona a la que decidí unir el resto de los días de mi Vida... ¿y qué puede unir más que abrir una cuenta juntos? Así nació nuestra libreta en la Caja Postal. Tras esa primera fuimos abriendo y cerrando otras; incluso alguna que otra en un país lejano...
Así pues, tengo una cierta experiencia en bancos... y en banqueros. Bueno, más bien en empleados de banca, puesto que al señor Botín, por ejemplo, no he llegado a conocerle.
Entre la tribu de los empelados de banca he conocido de todo...; incluso alguno bueno, como el que en un momento de nuestra vida nos aconsejó no firmar una hipoteca, algo por lo que le estaremos eternamente agradecidos....
Pero en cualquier caso, un banco es un banco, no una ONG (aunque en eso también tengo algo de experiencia y hay de todo...). Un banco solo tiene como objetivo ganar la mayor cantidad de dinero posible, y sus empleados están abocados, en todo momento y circunstancia a colaborar en esa tarea.
Creo que nadie ha explicado mejor lo que es un banco que el director Rodrigo Cortés en su película "Concursante":


Por eso, esta semana me ha llamado la atención la preocupación del ministro de Economía español por  no encontrar inversores para su "banco malo". ¿Quién en su sano juicio invertiría dinero en algo llamado así? Pero, yendo un paso más allá: ¿es que hay algún banco bueno?
Pues a lo mejor sí. Por un lado está la denominada banca ética, con exponentes en España como Triodos y alguna otra entidad.
Por otro lado están los bancos de sangre, con los que todos podemos colaborar de manera voluntaria y solidaria para salvar vidas.
Y finalmente, y también en los titulares de los medios de comunicación estos últimos días, están los bancos de alimentos, desgraciadamente cada vez más necesarios para asegurar el sustento diario de miles de familias en esta España que tuvo una vez "el sistema financiero más sólido del mundo"... Un sistema que se pretende ahora salvar, precisamente, con un "banco malo".