lunes, 15 de febrero de 2010

El secreto de sus ojos

Las mejores películas no son siempre las que más dinero cuestan. Ni las vidas más llenas son siempre las más espectaculares.

“El secreto de sus ojos” es una película llena de pequeños detalles, que la van haciendo crecer poco a poco, con cuidado, encajando como un sutil mecanismo de relojería.

Sus diálogos quizá no sean una extraordinaria pieza literaria, pero son creíbles, cercanos, humanos, con todo lo que esto significa en cuanto a reflejo de flaquezas y debilidades.

Se trata del relato de una trama policiaca que marca la vida de sus protagonistas durante más de veinticinco años; pero no es un thriller al uso. No encontramos aquí héroes, sino más bien las modestas e inseguras existencias de unos cuantos hombres y mujeres que, quizá como nosotros, se plantean a menudo de qué está llena de su vida, cuál es la pasión que les mueve, o si el tren que estaban esperando ya partió sin ellos.

¿Le damos demasiado valor al pasado? ¿Nuestros recuerdos nos dejan vivir el presente? ¿Merece la pena que dediquemos la Vida a imaginar, cómo, si hubiéramos actuado de otra manera, nuestro presente sería de otra manera?

En una escena de la película alguien dice “que tiene demasiados pasados y ningún futuro”. Creo que es una frase que resume muchas cosas.

Tal vez las personas, las sociedades y los países, carguemos con una serie de lastres que nos impiden vivir plenamente el presente y ser capaces de imaginar un futuro diferente.


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