miércoles, 2 de marzo de 2011

Geckos

No se puede decir que Haití sea un país con una fauna muy diversa ni abundante. Pero hay unos curiosos animales omnipresentes: los geckos. Son una especie de lagartijas, parecidas a nuestras salamanquesas, que uno puede encontrar en cualquier parte: la mayor parte de las veces es una visión fugaz de una pequeña criatura que corre a esconderse al sentir nuestra presencia. Todo el día de acá para allá en busca de sus medios de subsistencia, la verdad es que no sabemos mucho de ellos.

Solo hay una situación en la que podemos observarles con detenimiento: cuando se ponen a tomar el sol. En esos momentos se ve que disfrutan tanto que no se preocupan de nada de lo que les rodea.

Este animal es casi uno de los símbolos de Haití. Uno de los objetos artesanales más apreciados y más vendido son geckos de metal pintado. Elaborados a partir de trozos de chatarra, su decoración, en vivos colores es un derroche de imaginación artística.

Tras los desfiles de Carnaval, he llegado a pensar que los haitianos son, de alguna manera como esos geckos. Su vida diaria transcurre ajetreada, siempre en movimiento, siempre viajando; a pie, en tap-tap o en moto. Siempre buscando cómo subsistir.

Pero quizá el Carnaval haya sido para ellos como el Sol para los geckos; una energía necesaria que todos desean recibir. Para ello, han detenido sus cotidianos quehaceres y han lucido sus mejores galas para disfrutarlo.

Ha sido una buena ocasión para observarlos mejor. Aunque, como de los geckos, todavía me quedan muchas cosas que aprender de los haitianos.