lunes 8 de febrero de 2010

Sueños de futuro.

Esta semana he visto dos películas muy distintas, pero con un nexo en común: ambas mostraban visiones del fututo de la humanidad, y en ambas el protagonista se encontraba mucho más a gusto soñando que en la cruda realidad de su vigilia.

La primera película era “Avatar”. Finalmente no puede resistirme a la tentación de conocer Pandora, el planeta de los Na´vi.

El argumento no es demasiado original. En ocasiones incluso me daba la impresión de no estar viendo una película de ficción, sino un documental o un noticiario que nos transmitía sucesos que han ocurrido y, por desgracia, siguen aconteciendo en nuestro castigado planeta. La codicia y la ambición por encima de cualquier otra consideración moral.

Pero desde luego, la recreación de un nuevo mundo resulta fantástica y muy atractiva. No es extraño que el protagonista no quiera abandonarlo y trate por todos los medios de conservarlo.

La segunda película es “The Road”, con un escenario bastante distinto. Un mundo postapocalítptico, donde el único objetivo de la raza humana es conseguir comida y refugio para vivir hasta el día siguiente. Es en ese ambiente hostil, frío y gris, donde ya ni el mar es azul, donde un padre trata de proteger a su hijo y educarle para que sea, a pesar de todo “un buen tipo”. El niño no ha llegado a conocer el mundo antes de la hecatombe, para él siempre ha sido así. Pero el padre lo recuerda a través de los sueños. Sueños de los que le duele despertar y que le obligan a plantearse si el merece la pena la Vida si su único objetivo es sobrevivir.

Al apagarse el proyector, al salir del cine, al encender las luces de nuestro salón, la realidad nos aguarda. En ocasiones tampoco quisiéramos enfrentarnos a ella. Nos gustaría seguir soñando cosas bonitas.

Pero los medios de comunicación parecen tener como único objetivo recordarnos que el sueño terminó, que es hora de despertar y enfrentarnos a la realidad. Ya no somos la octava potencia mundial, el estado del bienestar está deviniendo en insostenible y nos conviene contar solamente con los recursos que tengamos en la mano.

Sin embargo, creo que quizá, paradójicamente, la mejor manera de enfrentarnos a esa dura realidad sea soñar. No meternos bajo el edredón y esperar a que llegue la primavera, sino soñar realmente. Construir nuevos sueños, individuales y colectivos. Dejar que nuestra mente, nuestra imaginación se libere de las pesadas ataduras de la realidad y disponer, uno por uno, y todos en conjunto, a vivir esos sueños, a vivir por ellos.

Necesitamos sueños de futuro.

miércoles 27 de enero de 2010

Nuestro verdadero enemigo

Creo interesante compartir este fragmento del discurso de un soldado de los Estados Unidos.
Al regresar a su país, después de participar activamente en la guerra y la ocupación de Irak, descubre quiénes son sus verdaderos enemigos.


domingo 3 de enero de 2010

Sobre la obsesión de viajar

Hace un rato pensaba que, hasta el siglo XX, uno de los lugares más inseguros para viajar debía ser el continente europeo. Un territorio constantemente inmerso en guerras, invasiones y revoluciones, con muchas zonas azotadas por la delincuencia y el bandolerismo
Quizás los habitantes de la Europa del siglo XXI, nos veamos ahora como los portadores de un mensaje de esperanza, de la Buena Nueva de que es posible una comunidad de países en paz, sin fronteras. Y, en consecuencia, nos sentimos impelidos a viajar por todo el mundo como misioneros de esa nueva Fe.
Así, con esa aura como única protección, recorremos todos los rincones del planeta, con nuestro pasaporte color granate, nuestras cámaras digitales y nuestra ropa de marca. Hacemos fotos a diestro y siniestro, sin consultar a los nativos si les importa o no. Recorremos zocos y bazares en pantalones cortos y camiseta de tirantes, preguntándonos por qué esas mujeres tan tapadas, pobrecitas, nos miran raro.
Al fin y al cabo, pensamos desde la piscina del hotel, los euros que nos gastamos en cubalibres, están colaborando al desarrollo económico y social de esos países. Cada vez que viajamos con nuestro 4x4 alquilado a recorrer ruinas, montañas y reservas de vida salvaje, acercamos un pasito más a la democracia, a la igualdad y a la sociedad del bienestar a esos pobres ciudadanos sometidos, todavía a dictaduras militares o religiosas.

Y si , además, aprovechamos esas vacaciones para llevar algo de "ayuda humanitaria", ya sean excedentes de comida, juguetes pasados de moda, móviles en desuso o gafas viajes, entonces podemos, con pleno derecho sentirmos realmente héroes o heroínas.

Aunque tal vez cabría pararse a pensar por qué Europa es ahora un remanso de paz y prosperidad, y de dónde obtuvo los recursos para alcanzar el Estado del Bienestar.

Por otro lado, ¿qué habríamos sentido en un pueblo de la España de principios del siglo XX, azotado por el polvo y por el sol, con los mosquitos de la malaria rondando por la laguna donde llevamos a abrevar a nuestra mula, si nos cruzamos con un chino vestido con un quimono de seda de vistosos colores?.

El hombre podría ser un alto funcionario del Imperio del Sol Naciente, una de las sociedades más ricas y avanzadas de la época, de vacaciones en un lugar exótico. Me lo imagino con un elegante cuaderno, y un finísimo pincel de pelo de marta, tomando apuntes del natural de aquel paisaje con nativos tan pintorescos.

Tal vez el "turista" no acabara de comprender por qué extraña razón, el paisano le lanzaba miradas torvas, frunciendo las cejas bajo la boina desgastada, mientras se secaba el sudor de la frente con una mano y tiraba del ronzal de la mula con la otra...

Planes estúpidos

Este año, durante las tertulias de Nochevieja con mis cuñad@s, el tema de los vuelos en avión fue bastante recurrente.
Por un lado, estaban los, entre indignados y/o fastidiados, por las nevadas que amenazaban la normalidad de sus viajes, o la vergüenza del cierre de la compañía aérea del presidente de los empresarios españoles, que dejó en tierra y sin navidades en familia a cientos de inmigrantes sudaméricanos.
En otro apartado estaban las conversaciones sobre los nuevos protocolos de seguridad en los aeropuertos, implantados ante el incremento de la amenaza terrorista "decretado" por Estados Unidos.
Finalmente, otro sector se dedicaba a compartir sus planes sobre viajes a lugares exóticos.
Yo les estuve escuchando a todos, entre curioso y perplejo, para terminar, finalmente llegando a una conclusión: viajar, sobre todo en avión, se ha convertido en un bien de consumo más, como los teléfonos móviles inteligentes, los GPS o las televisiones de plasma de cuarenta y tantas pulgadas.
El asunto es que yo sigo utilizando el móvil sólo para hacer llamadas; me encanta consultar los mapas de carreteras, desplegarlos y seguir la ruta con el dedo; y respecto a la televisión, no acabo de encontrar la ventaja en ver, ampliada dos o tres veces la cara del portavoz de la oposición rugiendo anatemas o la de la "famosa" de turno contando intimidades.
Para mí, viajar sigue siendo una actividad trascendente, fuente de conocimiento y de descubrimientos, tanto de otras culturas, sociedades y modos de vida, como de uno mismo.
Debo confesar que durante el mes pasado estuve tentado, por dos veces, de emprender algún viaje para "aprovechar" los días festivos de mi familia. Consulté cientos de páginas web buscando vuelos, hoteles y lugares "imprescindibles" a visitar.
Finalmente, deseché la idea, al no acabar de encontrarle sentido a un viaje apresurado, "por hacer algo". Y ello pese a que alguien muy cercano y muy querido, me recomendaba "cambiar de aires".
También sobre el "cambio del aire" trata este impactante vídeo, que quizá nos lleve a replantearnos sobre si tienen o no sentido muchos de nuestros viajes en avión.





Se trata de una denuncia sobre el incremento desmesurado del tráfico aéreo que realiza una organización denominada "Plane Stupid".
No sé por qué, su nombre, en español, me recuerda mucho a "Planes estúpidos"...

sábado 19 de diciembre de 2009

Bigfish

"Nunca dejes que la realidad te estropee una bonita historia".
Dicen, cínicamente, que esta frase debería ser una máxima del periodismo. La verdad es que hace tiempo que echo de menos que el periodismo, ya sea a través de la prensa, la radio o la televisión, me cuente bonitas historias.
Da la impresión de que vivimos presos en la cárcel de la "cruda realidad". Cualquier desastre o acto violento, se nos relata con pelos y señales. No se nos ahorra ningún detalle "en aras de la verdad".
Atrás quedaron, parece, los tiempos de las revoluciones, de la utopías ("¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!"). Ahora la política, local, regional, nacional o internacional, parece ser sólo pragmatismo, soluciones a corto plazo, "ir tirando".
Y así, asistimos a un progresivo desprestigio de los fabuladores, de los cuentistas, de los "contadores de historias". Y, sin embargo, tal vez ese sí sea "el oficio más viejo del mundo". Nos han acompañado desde que nos sentábamos alrededor de un fuego a la puerta de la caverna hasta ahora, cuando encendemos la pantalla del ordenador y nos lanzamos a navegar por las aguas procelosas de la Red.
Gracias a esos congéneres, capaces de atraparnos con las palabras, podemos vivir mucho más allá de nuestra realidad cotidiana. Podemos salir de nosotros mismos, o, tal vez, encontrar lo que realmente somos.
La película, "Bigfish", del director Tim Burton, trata de uno de esos seres, dotado de la capacidad de contar historias. Y habla también sobre el derecho que nos asiste de construir nuestra propia imagen de la realidad; aquella que haga nuestra vida, quizás, más llevadera y, sobre todo, más agradable para aquellos que nos rodean.
Tal vez no exista una única realidad, un único mundo, una única verdad. Más allá de la filosofía o las religiones, la profundización en la ciencia, en lo cuántico, nos habla cada vez más de un mundo de probabilidades.
En esa tesitura, ¿por qué no elegir, entre todo un abanico de posibilidades, vivir en aquella que nos parece más hermosa, y compartirla con los que nos rodean? ¿Por qué no volver a reunirnos a contar bonitas historias, alrededor de un fuego, real o virtual?


martes 15 de diciembre de 2009

Ya está aquí la Navidad

Ya está aquí la Navidad.
Y cada año pensamos que no puede ser peor que la anterior...
Pero, sin embargo, imágenes como está pueden inducirnos a reflexionar sobre si no estaremos equivocados:

¿Quién ideó algo así? ¿Estamos ante una de las muestras más atrevidas de diseño de regalos para el "enemigo invisible"? ¿Se trata de un ejemplo de sincretismo derivado de la "alianza de civilizaciones"?

Creo sinceramente que enfrentarnos a algo así con una mente abierta y un espíritu puro puede dar sus frutos en nosotros. Pasado el primer estupor y recuperado el aliento, podemos llegar a recordar el verdadero sentido de la Navidad.

Bart Simpson afirmaba en uno de sus episodios que lo que realmente se conmemora es "el nacimiento de Papá Noel". Y puede que no estuviera tan desencaminado.

En la localidad donde resido, el comercio local emprendió una campaña con el lema: "Es Navidad, ¿compramos?" Tres palabras que tal vez definan muy bien el sentido que parecen tener en este momento estas celebraciones.

lunes 14 de diciembre de 2009

Desobediencia civil

¿Nuestra ambición personal es un estímulo para el desarrollo de la sociedad en su conjunto? ¿O más bien es un obstáculo?
¿El instinto de competitividad y el afán de superación personal nos ayuda a construir un futuro mejor para todos? ¿O son medios del sistema establecido para mantenernos sometidos?
Quizá este corto vídeo nos haga pensar un poco sobre todo ello.


viernes 11 de diciembre de 2009

Cenizas del cielo

En estos días está teniendo lugar la Cumbre del clima de Copenhague.
Los líderes mundiales están reunidos para hablar sobre si hay que ponerse de acuerdo para salvar el planeta, y cuanto estaríamos dispuestos a pagar, o a dejar de ganar, para ello.
De momento los presupuestos manejados son multimillonarios, pero las cifras son mucho menores que las que se destinaron a salvar a los grandes bancos el año pasado.
Alguien dijo que si quieres que un problema se resuelva nunca, crea una comisión para estudiarlo.
Sin duda es importante que delegados de casi todos los países representados en las Naciones Unidas y de muchos de los movimientos sociales más importantes del planeta se hayan reunido por primera vez para hablar sobre un futuro sostenible.
No es fácil que en la fría Copenhague se solucione el problema del calentamiento global, si no somos capaces de implicarnos todos en nuestro día a día.
En algunos casos pueden ser necesarias grandes manifestación y actos de presión para "mover la silla" a los gobiernos y a otros poderes industriales y financieros.
Pero, en la mayoría de los casos, pequeñas acciones y actitudes cotidianas pueden, en conjunto, producir efectos mayores que grandes cumbres.
He tenido ocasión de ver "Cenizas del cielo" una deliciosa película sobre la vida cotidiana de unas personas que tratan de conseguir un mundo mejor para sus hijos.
Recomendada por Greenpeace y Ecologistas en Acción, no es, sin embargo, un panfleto ecologista. Trata de presentar, con humor, pero también con algo de amarga melancolía, nuestras diarias contradicciones sobre lo que podemos considerar, cada uno, una vida mejor.

domingo 6 de diciembre de 2009

40 años de reformas educativas


sábado 5 de diciembre de 2009

Más publicidad divertida

Las tropas españolas destinadas en misiones en zonas de conflicto, en combinación con la tradicional "amistad" hispano-británica es el argumento de otro anuncio/micrometraje/videoclip que proporciona un soplo de aire fresco y divertido a nuestras pantallas televisivas.




Está claro que se está consiguiendo renovar el tradicional "Vuelve, a casa vuelve por Navidad"

Un lugar donde vivir

Grandes historias pueden dar lugar a malas películas. Pero pequeñas historias pueden desarrollarse en una muy buena película.
Ese es, en mi opinión el caso de "Un lugar donde vivir" ("Away we go"), la última película del director Sam Mendes.
Una pareja joven trata de encontrar el mejor ambiente para criar a la hija que están esperando. Se consideran inmaduros, algo fracasados e incapaces de afrontar algo tan trascendente por sí solos; de modo que emprenden un viaje para visitar a sus familiares y amigos más cercanos, buscando apoyo y algo así como un modelo de comportamiento familiar.
Se nos van presentando así algunos de los estereotipos de familia considerados como "normales" o, al menos, "habituales".
En ese viaje por encontrar "su lugar en el mundo", Burt y Verona, la pareja protagonista, descubren que lo más importante ya lo tienen: se quieren. Pueden que no tengan clara ninguna otra cosa, pero, sobre esa base, tal vez sean capaces de edificar su existencia de una manera más sólida que otras parejas, aparentemente más triunfadoras, modernas o "cool".
El lugar más hermoso para vivir tal vez no esté en las montañas de Alaska, en la cosmopolita Montreal o junto a las playas de Florida. Pero seguro que está junto a la persona que amamos realmente, si hemos tenido la suerte de encontrarla.


Productividad sana

Uno de los pocos placeres que nos había dejado la crisis corre el riesgo de desaparecer también.


Así se expone en un estudio publicado en la revista "Esquire" por médicos de Ohio. (Siempre me he preguntado por qué nunca se publican en la prensa los trabajos científicos de la Universidad de Zaragoza o de alguna más cercana...)

Para estos médicos: "Las evacuaciones deben ser rápidas y, una vez que se realizan nos debemos limpiar o lavar y dejar de estar sentados sobre el wáter abierto"

No debería extrañarnos. Tras la caída del muro de Berlín, el neocapitalismo reina: máxima producción en el menor tiempo posible...

jueves 3 de diciembre de 2009

Publicidad

Muchas veces tengo la sensación que lo mejor que se emite en televisión son los anuncios.
Algunos, como éste, de tan chorras rozan la genialidad.
Quizá no sea políticamente correcto, pero a mí me ha hecho mucha gracia.



viernes 27 de noviembre de 2009

Economía sostenible

El concepto de "desarrollo sostenible" fue empleado por primera vez por Gro Harlem Brundtland, primera ministra de Noruega en 1987. Se define como "aquel que permite satisfacer las necesidades actuales sin poner en peligro las de las generaciones futuras".

El gobierno español acaba de presentar una Ley de Economía Sostenible con una serie de medidas a corto y medio plazo para tratar de reconducir de algún modo a la economía y también la sociedad española.

Como de costumbre, la oposición mayoritaria se ha apresurado a despedazar el proyecto aún antes de que pueda ver la luz. Dicen estar contra el aborto pero parece que no quieren dejar que en España nazcan ideas nuevas.

A partir de lo que he leído hasta ahora, no creo que este proyecto por sí solo vaya a cambiar la economía del país, pero sí me parece que plantea cosas interesantes, asuntos sobre los que conviene empezar a hablar.

¿Es un país más desarrollado cuanto más frío hace en sus cines en verano? ¿Tiene sentido poner calefacción en establecimientos públicos que tienen las puertas abiertas de par en par? ¿Por qué ofrecer desgravaciones por compra de vivienda a quien gana más de cien miel euros al año?

En lugar de facilitar los despidos, como piden a gritos los "neocons", se tratará de impulsar la creación de empleo simplificando trámites y licencias para la apertura de nuevos negocios y obligando a las administraciones públicas, especialmente a los ayuntamientos, a pagar sin demoras a sus acreedores...

Por otro lado, se formaliza el compromiso por alcanzar el objetivo 20/20/20 de la UE: reducir un 205 las emisiones de CO2, aumentar un 20% el rendimiento energético y producir, al menos, un 20% de la energía de fuentes renovables antes del 2020. Aquí, las medidas propuestas abarcan acciones desde el gobierno, pero también apoyan, con desgravaciones fiscales, las iniciativas individuales de renovación de viviendas para mejorar su eficiencia energética y el consumo racional de agua.

Está claro que las leyes, por sí solas, no cambian el mundo. Sí lo hacen los movimientos sociales. Creo que va siendo hora de que nos creamos todos que "otro mundo es posible" y arrimemos el hombro para construirlo. Por el camino quizá descubramos nuevos paradigmas, como el del "decrecimiento sostenible", pero no pienso que debamos tenerle miedo a ello, si eso implica que, en generaciones futuras, todos los seres humanos alcancen, por fin, una vida digna.

lunes 23 de noviembre de 2009

Didáctica presidencial

Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, podrán criticársele muchas cosas. Pero creo que hay que reconocerle, también, algunas virtudes; entre ellas, su indudable vocación didáctica.
Creo que, en un minuto, es capaz de comunicar enseñanzas y actitudes para el cuidado de los recursos del planeta más eficazmente, y sobre todo de una manera más cercana a la población en general, que algunos ex presidentes de Estados Unidos en una hora de documental.





Claro que el coronel, lo mismo se levanta un día ecologista que, al día siguiente, amenaza con entrar en guerra con su "hermana república" vecina... Pero eso es otra historia.

martes 17 de noviembre de 2009

¡Estás igual!

Ayer me encontré, casualmente, con una compañera de facultad. Hacía como 20 años que nos veíamos. Cuando entró no la reconocí, pero noté que ella se me quedaba mirando. Enseguida me dijo: "Yo a ti te conozco. ¡Si es que estás igual!, ¿Te acuerdas de mí?" Como miento muy mal, no le dije que ella también estaba igual que hace 20 años. De hecho, creo que metí la pata y le dije que claro, que me acordaba de ella, que la había reconocido por la voz...

Pero la verdad es que tenía ante mí a una "señora mayor" bajo cuyo aspecto me costaba reconocer a la muchacha con la que yo había compartido pupitre cuando teníamos 18 años...

Nos pusimos a hablar un poco de lo que habíamos hecho en todo este tiempo, de si teníamos o no familia y esas cosas. A la pregunta de si yo tenía niños, le dije que, bueno, mis hijos eran ya adolescentes; a lo cual ella replicó: "Bueno, niños. Si, al fin y al cabo nosotros todavía somos niños..."

La verdad es que me hizo gracia su razonamiento. Muchas veces yo también lo he pensado. Si bajo ese aspecto de "señora mayor" todavía podemos encontrar a la jovencita universitaria, sin duda, dentro de este cuarentón, pero "con los años bien llevados", todavía habita un niño. Un niño que, por ejemplo, el domingo pasado fue a ver la película de "Viky el vikingo" mientras sus hijos se quedaban en casa estudiando.
A veces me preocupa detectar una cierta obsesión en la sociedad por acelerar el proceso de conversión de los niños en adolescentes y luego de éstos en jóvenes. No soy de los que piense que la infancia es una época idílica, pero creo que todos los procesos de desarrollo necesitan ineludiblemente del factor tiempo. No por vestirnos o por hablar de una determinada manera alcanzaremos antes la madurez.
También me preocupa la otra obsesión, la de ser adultos pero parecer "siempre jóvenes", "forever young". Creo que todas las edades merecen la pena vivirlas, con sus ventajas y sus inconvenientes.
Lo cual no es impedimento para que todos sigamos mimando, de vez en cuando, al niño que habita en nosotros.

Nuevos medicamentos para afrontar la crisis económica

En la semana en que comienza la vacunación contra la gripe A en España, la industria farmaceutica nos ofrece nuevos medicamentos para afrontar, también, nuestras propias crisis.




jueves 12 de noviembre de 2009

La FAO convoca una huelga mundial de hambre

En vísperas de la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, que tendrá lugar la próxima semana, la FAO, (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), convocó hoy una huelga mundial de hambre contra el hambre crónica.
"Proponemos que todas las personas del mundo que quieran solidarizarse con los mil millones de víctimas del hambre, realicen una huelga de hambre el próximo sábado o domingo", anunció el Director General de la FAO, Jacques Diouf, en una conferencia de prensa. "Yo mismo iniciaré un periodo de 24 horas de ayuno el sábado en la mañana", añadió.
Según las estadísticas de la FAO, 1.020 millones de personas sufren ya de hambre crónica. La Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria (16-18 de noviembre de 2009) ha sido convocada con el objetivo de acordar una acción inmediata para invertir esta tendencia y aprovechar el impulso para erradicar la plaga del hambre y la desnutrición.
Jefes de Estado y de Gobierno de los 192 Estados Miembros de la FAO han sido invitados a participar en el evento.
"A pesar de todas las promesas, no se ha producido una acción concreta frente al hambre", aseguró Diouf, advirtiendo que "en ausencia de medidas contundentes, no hay que excluir que se produzca otra crisis alimentaria mundial".
Diouf lanzó además una petición contra el hambre (www.1billionhungry.org/home/es/) en Internet. Se pide a los visitantes del sitio web que firmen la petición si piensan que la existencia de mil millones de personas víctimas del hambre crónica es un hecho inaceptable.

lunes 9 de noviembre de 2009

La risa y el Bodhissatva

Desde los tiempos de los filósofos griegos, allá por el siglo VI antes de Cristo, se han tratado de encontrar aquellos rasgos que distinguen al ser humano de los demás animales.
Una de esas peculiaridades es la risa. Algunos filósofos llegan a afirmar que la sonrisa es el triunfo del ser humano sobre su circunstancia.
Parte de la trama argumental de "El nombre de la rosa" de Umberto Eco, gira en torno a un supuesto tratado de Aristóteles sobre la risa. En él se afirmaría que: "La risa libera al aldeano del miedo al diablo, porque en la fiesta de los tontos también el diablo parece pobre y tonto, y, por tanto, controlable" La risa se presenta como liberadora del individuo y, por consiguente, hay quien la considerada subversiva y herética.
Yo siempre he pensado que de todo puede llegar a encontrarse un lado risible. Incluso en estos tiempos de crisis. Pero debemos tener, sin duda, una cierta disposición de ánimo para encontrarlo. Por eso admiro tanto a aquellos que nos ayudan en esa búsqueda liberadora.
En el budismo, se entiende por Bodhissatva aquel ser humano que después de pasar por la rueda de las reencarnaciones, el samsara, llega a la realización, se ha liberado y puede dejar atrás la mísera y caótica existencia humana y ya puede entrar en el Nirvana, pero decide regresar, renunciar a la liberación y volver para ayudar a que otros puedan seguir avanzando en el camino a la iluminación.
Este cortometraje nos ayudará quizá a no calentarnos tanto la cabeza y tratar de buscar la felicidad a través de reírnos; en primer lugar, de nosotros mismos,


domingo 8 de noviembre de 2009

Ágora

Acabo de volver de ver "Ágora", la última película de Alejandro Amenábar.
Me ha pasado algo muy curioso. Por la tarde había estado visitando una exposición sobre la historia de la colegiata de mi lugar de residencia. Allí se relataba como, en 1938, la iglesia fue "cuidadosamente arrasada", hasta despojarla de todas las muestras de arte religioso que albergaba. Pocas horas después me encuentro ante la descripción de la destrucción de la biblioteca de Alejandría a manos de los cristianos del siglo IV.
Está claro que la película pretende ir mucho más allá de una determinada época histórica o de presentar la vida de una mujer tan especial como Hipatia. Para mí, el resumen de la trama está en una frase de la protagonista a un antiguo alumno suyo, devenido obispo: "Tú no puedes cuestionarte nada, pero para mí es una obligación hacerlo." A partir de allí, pueden encontrarse en la historia de la Humanidad multitud de ejemplos de choques entre el fanatismo y el libre pensamiento. En nombre de la religión o de la política.
En la Alejandría de "Ágora" se nos muestran imágenes que podrían intercambiarse con las de la España de la Reconquista, la Alemania nazi o el Afganistán de los talibanes.
A la salida del cine, algún conocido, curiosamente "responsable" político local, afirmaba: "no hemos avanzado nada". Yo, esta vez y sin que sirva de precedente, no quiero ser tan pesimista. Creo que, poco a poco, vamos siendo capaces de detectar los peligros del pensamiento acrítico, de la demagogia y del fanatismo de los que se erigen en "salvadores", bien sea de la patria, de la verdadera fe, del clima o de la economía de mercado...
Es cierto que a veces nos da un poco de pereza pensar; que dudar de todo es muy cansado y que remar siempre contra corriente cansa.
La película, en varias ocasiones, nos traslada al espacio para hacernos ver desde allí nuestro planeta. En esos momentos se borran las fronteras, se borran las épocas históricas, se borran las religiones y las ideologías. Estamos solos, flotando en el Universo.
Un buen punto de vista desde el que comenzar a plantearnos algo más que qué vamos a hacer mañana para comer.