domingo, 16 de mayo de 2010

Crisis, ¿económica o moral?

Últimamente no hago más que darle vueltas a que estamos equivocando el adjetivo: la crisis que nos envuelve y nos atenaza no es económica, sino más bien moral. Y no se trata, como suelen decir nuestros "directores espirituales" de que hayamos caído en "el vicio y la depravación..."
Una vez más he echado mano del Diccionario de la Real Academia Española, y me he encontrado hasta ocho definiciones del término moral. Pero sin duda, son la cuarta y la séptima la que más explican, a mi modo de ver el origen de esta crisis:
Por un lado, se define "moral" como: "Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia". Evidentemente, la crisis no ha venido teletransportada desde el espacio exterior, sino que han sido "acciones humanas" (aunque alguien no dudaría en calificarlas de "inhumanas" en algunos casos...) las que la han originado.
¿Qué es la Economía sino el resultado de las acciones y las decisiones de grupos de personas? Por desgracia, esos grupos son cada vez más pequeños y raramente inclinados hacia "el bien en general"...
Por otro lado, el diccionario también señala "moral" como "Estado de ánimo, individual o colectivo." Y esa ahí donde, tal vez radica el éxito de esa"malicia" señalada anteriormente. Como en el "experimento de la rana cocida" que compartía hace unos días, tengo la impresión de llevan ya un tiempo preparándonos para esta crisis; haciéndonosla ver, poco a poco, como algo inevitable. Así, no sólo han conseguido robarnos el dinero, sino también el ánimo colectivo; las fuerzas, (o las ganas...), para hacer frente a tanta injusticia y a tan poca vergüenza...
No sé cuánto tardará la Bolsa en recuperarse. Ignoro cuándo conseguirá el Estado controlar su déficit. Pero de lo que estoy seguro es que el objetivo más importante debería ser hacer todo lo posible por volver a fortalecer cuanto antes nuestra "moral", individual y colectiva.
No nos dejemos llevar por el miedo.
No podemos conformarnos con el "¡Virgencica, que me quede como estoy!" Habrá que levantarse y coger al toro, (y a algún que otro macho cabrío...), por los cuernos.