miércoles, 7 de septiembre de 2011

De bancos


Ayer me pasé la tarde en el banco. No en el banco del parque…, pues, por desgracia, en Jacmel no hay parques. Estuve toda la tarde en la principal sucursal bancaria de la ciudad.
Otras dos de las exigencias para solicitar el permiso de residencia en Haití, es presentar un certificado de que tienes una cuenta bancaria personal y presentar un cheque a nombre del Tesoro Público por una cierta cantidad. Ambas cosas las tenían que hacer en mi banco.
Mi banco es realmente “mi banco” desde hace un mes. Hasta ahora no había abierto una cuenta bancaria en Haití. Me he venido “apañando” con el dinero que he traído en cada viaje de vuelta de España. Tampoco gasto tanto. Intento llevar una vida bastante austera aquí. Pero el caso es que para los trámites administrativos necesitaba tener una cuenta y la abrí.
La primera sorpresa es que por hacer un certificado de que tengo una cuenta bancaria a mi nombre, es decir, por rellenar un folio y poner un sello, me cobraron 41,25 dólares de “gastos bancarios”… Está claro que la banca no es una institución de beneficencia, ni en Haití ni en España.
Para elaborar el cheque a nombre del Tesoro Público estuvieron más de una hora. La dificultad estribaba en que mi cuenta es en dólares y el cheque debía ser emitido en gourdes… Para eso había que hacer un cambio de moneda, ¿a qué tasa de cambio?, ¿con gastos o sin gastos? La empleada que me atendía estaba inmersa en un mar de dudas. Dudas que le asaltaban antes de escribir cada cifra o cada dato. Menos mal que, al otro lado del teléfono tenía a “madame Michelle” que le iba dando las orientaciones en cada una de las veintitantas llamadas que le hizo… La chica ya no sabía qué cara ponerme… Al final se arrancó a hablarme un poco en español, pues, me contó, había estudiado Administración de Empresas en República Dominicana.
Finalmente lo conseguimos. Pero, siempre hay un pero, por esta gestión tenía que pagar “un timbre” de 0,20 gourdes… Actualmente, un euro son 52,33 gourdes; es decir, un gourde es algo menos que 2 céntimos de euro. Así, los 0,20 gourdes vienen a ser unos 0,4 céntimos de euro… (64 céntimos de las antiguas pesetas…). Vamos, ¡ná!. Pero tenía que pagarlos, para lo que la señorita, muy amablemente me acompañó a la caja. En todo el tiempo que estoy aquí, solo una vez he visto monedas de 0,50 gourdes, y no me consta que haya monedas más pequeñas… ¿Cómo lo hacíamos? Además, en ese momento, lo más pequeño que llevaba encima era un billete de 25 gourdes. Se lo doy a la cajera. La cajera sonríe nerviosa. No hay monedas. Llama al supervisor. El supervisor piensa un momento, toma el billete de 25 y me devuelve dos de 10. ¡Listo! ¡Solucionado! Me cobra 25 veces más de lo debido, sin ningún problema.
La verdad es que fue una tarde entretenida. Y, sobre todo, en el banco, al menos, se estaba fresquito…