lunes, 26 de septiembre de 2011

Tirón de orejas


Acabo de venir del Hospital de Cayes-Jacmel. Es un centro médico regentado exclusivamente por médicos cubanos. Presta servicio gratuito a toda la población de la zona; incluso a los cooperantes extranjeros que residimos aquí…
Cuando venimos a Haití, lo hacemos con un seguro médico internacional que, teóricamente, nos asegura asistencia médica allá donde vayamos. Pero en Jacmel, ahora mismo, si no fuera por los médicos cubanos (hombres y mujeres), no tendríamos dónde ir… La población tiene muy difícil el acceso a los cuidados médicos, ya no sólo gratuitos, sino aún pagando…
Hace un año, cuando llegué, el hospital Sant Michel estaba gestionado por Médicos sin Fronteras y también era un buen lugar al que acudir en caso de necesidad. Pero desde que se fueron en enero, estamos todos en las manos de los cubanos…
Y lo digo literalmente, porque hoy me he puesto en las manos de uno de ellos. Desde hace unos días sentía molestias en el oído izquierdo. El típico asunto al que comienzas no haciéndole caso, pero al final tienes que ir al médico. Hoy, concretamente, sentía la cabeza como dentro de una pecera.
Cuando he llegado al hospital, ¡había un lío…! Un par de docenas de pacientes (y no tan pacientes…) esperando consulta. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero los cubanos tienen como norma que si acude otro cooperante, éste siempre tiene preferencia, porque ellos te dicen que “estás en misión y no puedes perder tiempo”…
El caso es que me han atendido enseguida. Lo ha hecho un doctor muy amable, pero con una técnica, digamos un poco “brusca”… Cuando le explicado mi problema, me ha cogido la oreja con las dos manos, ha estirado bien, y se ha asomado dentro diciendo “¿duele?”… Se ve que el otoscopio le parece un invento imperialista… Creo que no me había estirado tanto las orejas desde que cumplí doce años…
Bueno, el caso es que me ha puesto un tratamiento a ver cómo evoluciona lo que me queda de oreja… Y otra peculiaridad de este país, es que no encontrarás mucha variedad de cosas para comer, pero medicamentos… De cada dos puertas, una es una farmacia. Bueno, realmente, “farmacia-colmado-heladería-mercería-todo a 100”… Mira que era raro el antibiótico que me ha mandado, pues en la tienda de enfrente lo tenían…
Así es Haití.