martes, 16 de febrero de 2010

Mi cáscara de nuez

Hace muchos años conocí a un danés que, cuando cumplió cuarenta años, organizó una gran fiesta, a la que invitó a todos sus amistades. Quería celebrar que, según la esperanza media de vida en Dinamarca, él estaba en la mitad de su vida. No escatimó nada: comida, bebida ni orquesta en directo. Hasta encargó una especie de “pins” conmemorativos.
El día que yo cumplía cuarenta años estaba a trece mil kilómetros de todos mis seres queridos, recién llegado a otro país, rodeado de desconocidos. Ese día tuve que madrugar mucho, pues había quedado a las siete de la mañana para salir de viaje. Mientras esperaba a mi chófer en una plaza céntrica, me abordaron dos jóvenes veinteañeras. Muy simpáticas, me preguntaron quién era y a qué me dedicaba. Manifestaron su extrañeza de que alguien tan “atractivo” como yo estuviera tan solo y se empeñaron en dejarme un teléfono de contacto por si quería quedar con ellas. Interpreté el suceso como mi regalo de cumpleaños, una señal del cielo de que eso de “la crisis de los cuarenta” era un cuento chino, pues yo me encontraba, claramente, en mi mejor momento. Seguí pensando eso incluso después de deducir que las “jovencitas” no eran sino “profesionales” en busca de un “cliente”. (¿A esas horas? ¡Qué barbaridad, qué mal debía estar el "negocio"...!)
Ha pasado algún tiempo desde esta anécdota, y últimamente no hago sino pensar en que, ahora sí, ya he pasado el umbral estadístico de la mitad de mi Vida. Tengo por delante menos de lo que dejé atrás. Pero no es esa la circunstancia que más me preocupa, sino el hecho de no tener nada claro qué hacer en ese tiempo que me queda.
Creo que empiezo a ser un señor mayor. Incluso en un país tan irrespetuoso como España, la mayor parte de las veces los desconocidos me tratan de usted. Cuando hablo con mis hijos me recuerdo cada vez más a mi padre. De hecho, a menudo me pongo a sacar cuentas de qué estaba haciendo mi padre a estos años.
Y, sin embargo, siento que dentro de mí viven todavía el niño inseguro, el adolescente prepotente y el joven ilusionado…; pero no sé muy bien qué hacer con ellos. ¿Debo mandarlos callar o debo dejarlos que sigan ocupando un espacio en mi interior? Lo malo es que si les dejo, seguirán haciendo que, a menudo, mi comportamiento no sea exactamente el que se espera de un señor de mi edad…
Pero, ¿qué es lo que se espera de un “señor de mi edad”? ¿Qué debo hacer en la Vida? ¿Qué es lo que debo buscar? ¿Dinero? ¿Posición social? ¿Respetabilidad? ¿Reconocimiento público?
Se supone que el ser humano, una vez cubiertas sus necesidades más básicas se dedica a buscar la Felicidad. Pero algo tan sencillo puede adquirir muy diversas formas; tantas que muchas veces sucede que no sabemos reconocerla.
Yo tengo a mi lado el principal motivo para ser feliz: una compañera para lo bueno y para lo malo. Ambos estamos dispuestos a compartir el resto de nuestras vidas, pero ambos también estamos inmersos en un mar de dudas, respecto a qué hacer con esa Vida que nos queda.
Quizá debamos dejarnos llevar por las olas de ese mar; pero, para ello, creo que lo principal será tratar de reforzar la embarcación y repintarla. No dejar que una capa gris la cubra o que la falta de mantenimiento la debilite.
“Navegar sin temor, en el mar es lo mejor. Y si el cielo está muy azul, el barquito va contento por lo mares lejanos del Sur…”

lunes, 15 de febrero de 2010

El secreto de sus ojos

Las mejores películas no son siempre las que más dinero cuestan. Ni las vidas más llenas son siempre las más espectaculares.

“El secreto de sus ojos” es una película llena de pequeños detalles, que la van haciendo crecer poco a poco, con cuidado, encajando como un sutil mecanismo de relojería.

Sus diálogos quizá no sean una extraordinaria pieza literaria, pero son creíbles, cercanos, humanos, con todo lo que esto significa en cuanto a reflejo de flaquezas y debilidades.

Se trata del relato de una trama policiaca que marca la vida de sus protagonistas durante más de veinticinco años; pero no es un thriller al uso. No encontramos aquí héroes, sino más bien las modestas e inseguras existencias de unos cuantos hombres y mujeres que, quizá como nosotros, se plantean a menudo de qué está llena de su vida, cuál es la pasión que les mueve, o si el tren que estaban esperando ya partió sin ellos.

¿Le damos demasiado valor al pasado? ¿Nuestros recuerdos nos dejan vivir el presente? ¿Merece la pena que dediquemos la Vida a imaginar, cómo, si hubiéramos actuado de otra manera, nuestro presente sería de otra manera?

En una escena de la película alguien dice “que tiene demasiados pasados y ningún futuro”. Creo que es una frase que resume muchas cosas.

Tal vez las personas, las sociedades y los países, carguemos con una serie de lastres que nos impiden vivir plenamente el presente y ser capaces de imaginar un futuro diferente.


lunes, 8 de febrero de 2010

Sueños de futuro.

Esta semana he visto dos películas muy distintas, pero con un nexo en común: ambas mostraban visiones del fututo de la humanidad, y en ambas el protagonista se encontraba mucho más a gusto soñando que en la cruda realidad de su vigilia.

La primera película era “Avatar”. Finalmente no puede resistirme a la tentación de conocer Pandora, el planeta de los Na´vi.

El argumento no es demasiado original. En ocasiones incluso me daba la impresión de no estar viendo una película de ficción, sino un documental o un noticiario que nos transmitía sucesos que han ocurrido y, por desgracia, siguen aconteciendo en nuestro castigado planeta. La codicia y la ambición por encima de cualquier otra consideración moral.

Pero desde luego, la recreación de un nuevo mundo resulta fantástica y muy atractiva. No es extraño que el protagonista no quiera abandonarlo y trate por todos los medios de conservarlo.

La segunda película es “The Road”, con un escenario bastante distinto. Un mundo postapocalítptico, donde el único objetivo de la raza humana es conseguir comida y refugio para vivir hasta el día siguiente. Es en ese ambiente hostil, frío y gris, donde ya ni el mar es azul, donde un padre trata de proteger a su hijo y educarle para que sea, a pesar de todo “un buen tipo”. El niño no ha llegado a conocer el mundo antes de la hecatombe, para él siempre ha sido así. Pero el padre lo recuerda a través de los sueños. Sueños de los que le duele despertar y que le obligan a plantearse si el merece la pena la Vida si su único objetivo es sobrevivir.

Al apagarse el proyector, al salir del cine, al encender las luces de nuestro salón, la realidad nos aguarda. En ocasiones tampoco quisiéramos enfrentarnos a ella. Nos gustaría seguir soñando cosas bonitas.

Pero los medios de comunicación parecen tener como único objetivo recordarnos que el sueño terminó, que es hora de despertar y enfrentarnos a la realidad. Ya no somos la octava potencia mundial, el estado del bienestar está deviniendo en insostenible y nos conviene contar solamente con los recursos que tengamos en la mano.

Sin embargo, creo que quizá, paradójicamente, la mejor manera de enfrentarnos a esa dura realidad sea soñar. No meternos bajo el edredón y esperar a que llegue la primavera, sino soñar realmente. Construir nuevos sueños, individuales y colectivos. Dejar que nuestra mente, nuestra imaginación se libere de las pesadas ataduras de la realidad y disponer, uno por uno, y todos en conjunto, a vivir esos sueños, a vivir por ellos.

Necesitamos sueños de futuro.

miércoles, 27 de enero de 2010

Nuestro verdadero enemigo

Creo interesante compartir este fragmento del discurso de un soldado de los Estados Unidos.
Al regresar a su país, después de participar activamente en la guerra y la ocupación de Irak, descubre quiénes son sus verdaderos enemigos.


domingo, 3 de enero de 2010

Sobre la obsesión de viajar

Hace un rato pensaba que, hasta el siglo XX, uno de los lugares más inseguros para viajar debía ser el continente europeo. Un territorio constantemente inmerso en guerras, invasiones y revoluciones, con muchas zonas azotadas por la delincuencia y el bandolerismo
Quizás los habitantes de la Europa del siglo XXI, nos veamos ahora como los portadores de un mensaje de esperanza, de la Buena Nueva de que es posible una comunidad de países en paz, sin fronteras. Y, en consecuencia, nos sentimos impelidos a viajar por todo el mundo como misioneros de esa nueva Fe.
Así, con esa aura como única protección, recorremos todos los rincones del planeta, con nuestro pasaporte color granate, nuestras cámaras digitales y nuestra ropa de marca. Hacemos fotos a diestro y siniestro, sin consultar a los nativos si les importa o no. Recorremos zocos y bazares en pantalones cortos y camiseta de tirantes, preguntándonos por qué esas mujeres tan tapadas, pobrecitas, nos miran raro.
Al fin y al cabo, pensamos desde la piscina del hotel, los euros que nos gastamos en cubalibres, están colaborando al desarrollo económico y social de esos países. Cada vez que viajamos con nuestro 4x4 alquilado a recorrer ruinas, montañas y reservas de vida salvaje, acercamos un pasito más a la democracia, a la igualdad y a la sociedad del bienestar a esos pobres ciudadanos sometidos, todavía a dictaduras militares o religiosas.

Y si , además, aprovechamos esas vacaciones para llevar algo de "ayuda humanitaria", ya sean excedentes de comida, juguetes pasados de moda, móviles en desuso o gafas viajes, entonces podemos, con pleno derecho sentirmos realmente héroes o heroínas.

Aunque tal vez cabría pararse a pensar por qué Europa es ahora un remanso de paz y prosperidad, y de dónde obtuvo los recursos para alcanzar el Estado del Bienestar.

Por otro lado, ¿qué habríamos sentido en un pueblo de la España de principios del siglo XX, azotado por el polvo y por el sol, con los mosquitos de la malaria rondando por la laguna donde llevamos a abrevar a nuestra mula, si nos cruzamos con un chino vestido con un quimono de seda de vistosos colores?.

El hombre podría ser un alto funcionario del Imperio del Sol Naciente, una de las sociedades más ricas y avanzadas de la época, de vacaciones en un lugar exótico. Me lo imagino con un elegante cuaderno, y un finísimo pincel de pelo de marta, tomando apuntes del natural de aquel paisaje con nativos tan pintorescos.

Tal vez el "turista" no acabara de comprender por qué extraña razón, el paisano le lanzaba miradas torvas, frunciendo las cejas bajo la boina desgastada, mientras se secaba el sudor de la frente con una mano y tiraba del ronzal de la mula con la otra...

Planes estúpidos

Este año, durante las tertulias de Nochevieja con mis cuñad@s, el tema de los vuelos en avión fue bastante recurrente.
Por un lado, estaban los, entre indignados y/o fastidiados, por las nevadas que amenazaban la normalidad de sus viajes, o la vergüenza del cierre de la compañía aérea del presidente de los empresarios españoles, que dejó en tierra y sin navidades en familia a cientos de inmigrantes sudaméricanos.
En otro apartado estaban las conversaciones sobre los nuevos protocolos de seguridad en los aeropuertos, implantados ante el incremento de la amenaza terrorista "decretado" por Estados Unidos.
Finalmente, otro sector se dedicaba a compartir sus planes sobre viajes a lugares exóticos.
Yo les estuve escuchando a todos, entre curioso y perplejo, para terminar, finalmente llegando a una conclusión: viajar, sobre todo en avión, se ha convertido en un bien de consumo más, como los teléfonos móviles inteligentes, los GPS o las televisiones de plasma de cuarenta y tantas pulgadas.
El asunto es que yo sigo utilizando el móvil sólo para hacer llamadas; me encanta consultar los mapas de carreteras, desplegarlos y seguir la ruta con el dedo; y respecto a la televisión, no acabo de encontrar la ventaja en ver, ampliada dos o tres veces la cara del portavoz de la oposición rugiendo anatemas o la de la "famosa" de turno contando intimidades.
Para mí, viajar sigue siendo una actividad trascendente, fuente de conocimiento y de descubrimientos, tanto de otras culturas, sociedades y modos de vida, como de uno mismo.
Debo confesar que durante el mes pasado estuve tentado, por dos veces, de emprender algún viaje para "aprovechar" los días festivos de mi familia. Consulté cientos de páginas web buscando vuelos, hoteles y lugares "imprescindibles" a visitar.
Finalmente, deseché la idea, al no acabar de encontrarle sentido a un viaje apresurado, "por hacer algo". Y ello pese a que alguien muy cercano y muy querido, me recomendaba "cambiar de aires".
También sobre el "cambio del aire" trata este impactante vídeo, que quizá nos lleve a replantearnos sobre si tienen o no sentido muchos de nuestros viajes en avión.





Se trata de una denuncia sobre el incremento desmesurado del tráfico aéreo que realiza una organización denominada "Plane Stupid".
No sé por qué, su nombre, en español, me recuerda mucho a "Planes estúpidos"...

sábado, 19 de diciembre de 2009

Bigfish

"Nunca dejes que la realidad te estropee una bonita historia".
Dicen, cínicamente, que esta frase debería ser una máxima del periodismo. La verdad es que hace tiempo que echo de menos que el periodismo, ya sea a través de la prensa, la radio o la televisión, me cuente bonitas historias.
Da la impresión de que vivimos presos en la cárcel de la "cruda realidad". Cualquier desastre o acto violento, se nos relata con pelos y señales. No se nos ahorra ningún detalle "en aras de la verdad".
Atrás quedaron, parece, los tiempos de las revoluciones, de la utopías ("¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!"). Ahora la política, local, regional, nacional o internacional, parece ser sólo pragmatismo, soluciones a corto plazo, "ir tirando".
Y así, asistimos a un progresivo desprestigio de los fabuladores, de los cuentistas, de los "contadores de historias". Y, sin embargo, tal vez ese sí sea "el oficio más viejo del mundo". Nos han acompañado desde que nos sentábamos alrededor de un fuego a la puerta de la caverna hasta ahora, cuando encendemos la pantalla del ordenador y nos lanzamos a navegar por las aguas procelosas de la Red.
Gracias a esos congéneres, capaces de atraparnos con las palabras, podemos vivir mucho más allá de nuestra realidad cotidiana. Podemos salir de nosotros mismos, o, tal vez, encontrar lo que realmente somos.
La película, "Bigfish", del director Tim Burton, trata de uno de esos seres, dotado de la capacidad de contar historias. Y habla también sobre el derecho que nos asiste de construir nuestra propia imagen de la realidad; aquella que haga nuestra vida, quizás, más llevadera y, sobre todo, más agradable para aquellos que nos rodean.
Tal vez no exista una única realidad, un único mundo, una única verdad. Más allá de la filosofía o las religiones, la profundización en la ciencia, en lo cuántico, nos habla cada vez más de un mundo de probabilidades.
En esa tesitura, ¿por qué no elegir, entre todo un abanico de posibilidades, vivir en aquella que nos parece más hermosa, y compartirla con los que nos rodean? ¿Por qué no volver a reunirnos a contar bonitas historias, alrededor de un fuego, real o virtual?


martes, 15 de diciembre de 2009

Ya está aquí la Navidad

Ya está aquí la Navidad.
Y cada año pensamos que no puede ser peor que la anterior...
Pero, sin embargo, imágenes como está pueden inducirnos a reflexionar sobre si no estaremos equivocados:

¿Quién ideó algo así? ¿Estamos ante una de las muestras más atrevidas de diseño de regalos para el "enemigo invisible"? ¿Se trata de un ejemplo de sincretismo derivado de la "alianza de civilizaciones"?

Creo sinceramente que enfrentarnos a algo así con una mente abierta y un espíritu puro puede dar sus frutos en nosotros. Pasado el primer estupor y recuperado el aliento, podemos llegar a recordar el verdadero sentido de la Navidad.

Bart Simpson afirmaba en uno de sus episodios que lo que realmente se conmemora es "el nacimiento de Papá Noel". Y puede que no estuviera tan desencaminado.

En la localidad donde resido, el comercio local emprendió una campaña con el lema: "Es Navidad, ¿compramos?" Tres palabras que tal vez definan muy bien el sentido que parecen tener en este momento estas celebraciones.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Desobediencia civil

¿Nuestra ambición personal es un estímulo para el desarrollo de la sociedad en su conjunto? ¿O más bien es un obstáculo?
¿El instinto de competitividad y el afán de superación personal nos ayuda a construir un futuro mejor para todos? ¿O son medios del sistema establecido para mantenernos sometidos?
Quizá este corto vídeo nos haga pensar un poco sobre todo ello.


viernes, 11 de diciembre de 2009

Cenizas del cielo

En estos días está teniendo lugar la Cumbre del clima de Copenhague.
Los líderes mundiales están reunidos para hablar sobre si hay que ponerse de acuerdo para salvar el planeta, y cuanto estaríamos dispuestos a pagar, o a dejar de ganar, para ello.
De momento los presupuestos manejados son multimillonarios, pero las cifras son mucho menores que las que se destinaron a salvar a los grandes bancos el año pasado.
Alguien dijo que si quieres que un problema se resuelva nunca, crea una comisión para estudiarlo.
Sin duda es importante que delegados de casi todos los países representados en las Naciones Unidas y de muchos de los movimientos sociales más importantes del planeta se hayan reunido por primera vez para hablar sobre un futuro sostenible.
No es fácil que en la fría Copenhague se solucione el problema del calentamiento global, si no somos capaces de implicarnos todos en nuestro día a día.
En algunos casos pueden ser necesarias grandes manifestación y actos de presión para "mover la silla" a los gobiernos y a otros poderes industriales y financieros.
Pero, en la mayoría de los casos, pequeñas acciones y actitudes cotidianas pueden, en conjunto, producir efectos mayores que grandes cumbres.
He tenido ocasión de ver "Cenizas del cielo" una deliciosa película sobre la vida cotidiana de unas personas que tratan de conseguir un mundo mejor para sus hijos.
Recomendada por Greenpeace y Ecologistas en Acción, no es, sin embargo, un panfleto ecologista. Trata de presentar, con humor, pero también con algo de amarga melancolía, nuestras diarias contradicciones sobre lo que podemos considerar, cada uno, una vida mejor.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Más publicidad divertida

Las tropas españolas destinadas en misiones en zonas de conflicto, en combinación con la tradicional "amistad" hispano-británica es el argumento de otro anuncio/micrometraje/videoclip que proporciona un soplo de aire fresco y divertido a nuestras pantallas televisivas.




Está claro que se está consiguiendo renovar el tradicional "Vuelve, a casa vuelve por Navidad"

Un lugar donde vivir

Grandes historias pueden dar lugar a malas películas. Pero pequeñas historias pueden desarrollarse en una muy buena película.
Ese es, en mi opinión el caso de "Un lugar donde vivir" ("Away we go"), la última película del director Sam Mendes.
Una pareja joven trata de encontrar el mejor ambiente para criar a la hija que están esperando. Se consideran inmaduros, algo fracasados e incapaces de afrontar algo tan trascendente por sí solos; de modo que emprenden un viaje para visitar a sus familiares y amigos más cercanos, buscando apoyo y algo así como un modelo de comportamiento familiar.
Se nos van presentando así algunos de los estereotipos de familia considerados como "normales" o, al menos, "habituales".
En ese viaje por encontrar "su lugar en el mundo", Burt y Verona, la pareja protagonista, descubren que lo más importante ya lo tienen: se quieren. Pueden que no tengan clara ninguna otra cosa, pero, sobre esa base, tal vez sean capaces de edificar su existencia de una manera más sólida que otras parejas, aparentemente más triunfadoras, modernas o "cool".
El lugar más hermoso para vivir tal vez no esté en las montañas de Alaska, en la cosmopolita Montreal o junto a las playas de Florida. Pero seguro que está junto a la persona que amamos realmente, si hemos tenido la suerte de encontrarla.


Productividad sana

Uno de los pocos placeres que nos había dejado la crisis corre el riesgo de desaparecer también.


Así se expone en un estudio publicado en la revista "Esquire" por médicos de Ohio. (Siempre me he preguntado por qué nunca se publican en la prensa los trabajos científicos de la Universidad de Zaragoza o de alguna más cercana...)

Para estos médicos: "Las evacuaciones deben ser rápidas y, una vez que se realizan nos debemos limpiar o lavar y dejar de estar sentados sobre el wáter abierto"

No debería extrañarnos. Tras la caída del muro de Berlín, el neocapitalismo reina: máxima producción en el menor tiempo posible...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Publicidad

Muchas veces tengo la sensación que lo mejor que se emite en televisión son los anuncios.
Algunos, como éste, de tan chorras rozan la genialidad.
Quizá no sea políticamente correcto, pero a mí me ha hecho mucha gracia.



viernes, 27 de noviembre de 2009

Economía sostenible

El concepto de "desarrollo sostenible" fue empleado por primera vez por Gro Harlem Brundtland, primera ministra de Noruega en 1987. Se define como "aquel que permite satisfacer las necesidades actuales sin poner en peligro las de las generaciones futuras".

El gobierno español acaba de presentar una Ley de Economía Sostenible con una serie de medidas a corto y medio plazo para tratar de reconducir de algún modo a la economía y también la sociedad española.

Como de costumbre, la oposición mayoritaria se ha apresurado a despedazar el proyecto aún antes de que pueda ver la luz. Dicen estar contra el aborto pero parece que no quieren dejar que en España nazcan ideas nuevas.

A partir de lo que he leído hasta ahora, no creo que este proyecto por sí solo vaya a cambiar la economía del país, pero sí me parece que plantea cosas interesantes, asuntos sobre los que conviene empezar a hablar.

¿Es un país más desarrollado cuanto más frío hace en sus cines en verano? ¿Tiene sentido poner calefacción en establecimientos públicos que tienen las puertas abiertas de par en par? ¿Por qué ofrecer desgravaciones por compra de vivienda a quien gana más de cien miel euros al año?

En lugar de facilitar los despidos, como piden a gritos los "neocons", se tratará de impulsar la creación de empleo simplificando trámites y licencias para la apertura de nuevos negocios y obligando a las administraciones públicas, especialmente a los ayuntamientos, a pagar sin demoras a sus acreedores...

Por otro lado, se formaliza el compromiso por alcanzar el objetivo 20/20/20 de la UE: reducir un 205 las emisiones de CO2, aumentar un 20% el rendimiento energético y producir, al menos, un 20% de la energía de fuentes renovables antes del 2020. Aquí, las medidas propuestas abarcan acciones desde el gobierno, pero también apoyan, con desgravaciones fiscales, las iniciativas individuales de renovación de viviendas para mejorar su eficiencia energética y el consumo racional de agua.

Está claro que las leyes, por sí solas, no cambian el mundo. Sí lo hacen los movimientos sociales. Creo que va siendo hora de que nos creamos todos que "otro mundo es posible" y arrimemos el hombro para construirlo. Por el camino quizá descubramos nuevos paradigmas, como el del "decrecimiento sostenible", pero no pienso que debamos tenerle miedo a ello, si eso implica que, en generaciones futuras, todos los seres humanos alcancen, por fin, una vida digna.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Didáctica presidencial

Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, podrán criticársele muchas cosas. Pero creo que hay que reconocerle, también, algunas virtudes; entre ellas, su indudable vocación didáctica.
Creo que, en un minuto, es capaz de comunicar enseñanzas y actitudes para el cuidado de los recursos del planeta más eficazmente, y sobre todo de una manera más cercana a la población en general, que algunos ex presidentes de Estados Unidos en una hora de documental.





Claro que el coronel, lo mismo se levanta un día ecologista que, al día siguiente, amenaza con entrar en guerra con su "hermana república" vecina... Pero eso es otra historia.

martes, 17 de noviembre de 2009

¡Estás igual!

Ayer me encontré, casualmente, con una compañera de facultad. Hacía como 20 años que nos veíamos. Cuando entró no la reconocí, pero noté que ella se me quedaba mirando. Enseguida me dijo: "Yo a ti te conozco. ¡Si es que estás igual!, ¿Te acuerdas de mí?" Como miento muy mal, no le dije que ella también estaba igual que hace 20 años. De hecho, creo que metí la pata y le dije que claro, que me acordaba de ella, que la había reconocido por la voz...

Pero la verdad es que tenía ante mí a una "señora mayor" bajo cuyo aspecto me costaba reconocer a la muchacha con la que yo había compartido pupitre cuando teníamos 18 años...

Nos pusimos a hablar un poco de lo que habíamos hecho en todo este tiempo, de si teníamos o no familia y esas cosas. A la pregunta de si yo tenía niños, le dije que, bueno, mis hijos eran ya adolescentes; a lo cual ella replicó: "Bueno, niños. Si, al fin y al cabo nosotros todavía somos niños..."

La verdad es que me hizo gracia su razonamiento. Muchas veces yo también lo he pensado. Si bajo ese aspecto de "señora mayor" todavía podemos encontrar a la jovencita universitaria, sin duda, dentro de este cuarentón, pero "con los años bien llevados", todavía habita un niño. Un niño que, por ejemplo, el domingo pasado fue a ver la película de "Viky el vikingo" mientras sus hijos se quedaban en casa estudiando.
A veces me preocupa detectar una cierta obsesión en la sociedad por acelerar el proceso de conversión de los niños en adolescentes y luego de éstos en jóvenes. No soy de los que piense que la infancia es una época idílica, pero creo que todos los procesos de desarrollo necesitan ineludiblemente del factor tiempo. No por vestirnos o por hablar de una determinada manera alcanzaremos antes la madurez.
También me preocupa la otra obsesión, la de ser adultos pero parecer "siempre jóvenes", "forever young". Creo que todas las edades merecen la pena vivirlas, con sus ventajas y sus inconvenientes.
Lo cual no es impedimento para que todos sigamos mimando, de vez en cuando, al niño que habita en nosotros.

Nuevos medicamentos para afrontar la crisis económica

En la semana en que comienza la vacunación contra la gripe A en España, la industria farmaceutica nos ofrece nuevos medicamentos para afrontar, también, nuestras propias crisis.




jueves, 12 de noviembre de 2009

La FAO convoca una huelga mundial de hambre

En vísperas de la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, que tendrá lugar la próxima semana, la FAO, (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), convocó hoy una huelga mundial de hambre contra el hambre crónica.
"Proponemos que todas las personas del mundo que quieran solidarizarse con los mil millones de víctimas del hambre, realicen una huelga de hambre el próximo sábado o domingo", anunció el Director General de la FAO, Jacques Diouf, en una conferencia de prensa. "Yo mismo iniciaré un periodo de 24 horas de ayuno el sábado en la mañana", añadió.
Según las estadísticas de la FAO, 1.020 millones de personas sufren ya de hambre crónica. La Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria (16-18 de noviembre de 2009) ha sido convocada con el objetivo de acordar una acción inmediata para invertir esta tendencia y aprovechar el impulso para erradicar la plaga del hambre y la desnutrición.
Jefes de Estado y de Gobierno de los 192 Estados Miembros de la FAO han sido invitados a participar en el evento.
"A pesar de todas las promesas, no se ha producido una acción concreta frente al hambre", aseguró Diouf, advirtiendo que "en ausencia de medidas contundentes, no hay que excluir que se produzca otra crisis alimentaria mundial".
Diouf lanzó además una petición contra el hambre (www.1billionhungry.org/home/es/) en Internet. Se pide a los visitantes del sitio web que firmen la petición si piensan que la existencia de mil millones de personas víctimas del hambre crónica es un hecho inaceptable.