lunes, 28 de febrero de 2011

Cordón umbilical


Mientras nos encontramos en el claustro materno hay un cordón umbilical nos une a nuestra madre, nos alimenta y nos transmite las defensas necesarias frente a posibles enfermedades. Al nacer, ese cordón se corta y debemos aprender, poco a poco, a alimentarnos y a defendernos por nosotros mismos.

Sin embargo, a lo largo de la vida vamos creando otros “cordones umbilicales” que nos ayudan a enfrentarnos mejor a las vicisitudes que nos vamos encontrando.

Ayer hubo un problema en el sistema eléctrico del hotel en el que resido y hemos estado casi dos días sin luz y, en consecuencia, sin internet. Para mí, esto ha significado que me había quedado sin el cordón umbilical que me une a las personas que más quiero. Por supuesto, no ha sido tan grave. Este cordón puede restablecerse, como de hecho ha sucedido. Pero la circunstancia me ha hecho plantearme una vez más lo dependientes que podemos llegar a ser de algunas cosas. En este caso son las herramientas tecnológicas que nos permiten mantenernos en contacto, comunicar, transmitir sentimientos y experiencias. Pero también recibir; recibir ánimo, alimento espiritual y protección contra enfermedades tan graves como el desánimo o la sensación de soledad.

No voy a decir que éste sea el cordón que me mantiene vivo, pero sí el que hace mi Vida mucho más agradable y llevadera.