jueves, 23 de julio de 2009

Lucha antiterrorista


Es curioso que en la España laica y descreída todavía creamos en maldiciones divinas y en castigos de Dios.

Cómo se explica si no que, ante la catastrófica ola de incendios que están devastando la naturaleza peninsular, la mayor parte de nuestras autoridades declaren que poco se puede hacer. Según ellos, la responsabilidad es de las condiciones climáticas. Y ya sabemos, lo han dicho repetidas veces en foros internacionales, que los políticos no son resposables del clima ni de sus cambios... Incluso lo que se ha dado en llamar "el clima político" parece ser algo aleatorio, en el que se dan continuamente chaparrones, y, nadie sabe cómo, aparecen tormentas o incluso huracanes de repente.

Más o menos es como afirmar que los accidentes de tráfico se dan porque hay curvas y cambios de rasante en las carreteras... Ya. Claro. Indudable. Pero, entre todos, estamos consiguiendo que haya menos accidentes: mejoras en las carreteras, educación vial y castigos más duros para irresponsables y reincidentes.

Cada día soy menos optimista. Es el problema de la sociedad de la información, pues ya dicen que un pesimista no es sino un optimista bien informado... Pero, a pesar de todo, creo que los humanos, si nos ponemos, somos capaces de solucionar problemas.

Pienso que no exagero si opino que hay que comenzar a mirar los incendios forestales no como una maldición inevitable, sino como un problema de terrorismo. Y, como en otros conflictos terroristas, tiene apoyos por acción y por omisión. Muchos recordamos los años en los que, mientras unos ponían bombas, otros hablaban casi cariñosamente de "los chicos de la gasolina".

Creo que tan acto terrorista debería ser considerado quemar un cajero automático como hacer arder un monte, aunque no sea propiedad del BBVA...

Asímismo, deberían comenzarse a imputar, (esa palabra tan de moda), como culpables de los incendios, no sólo a los escasos pirómanos que existen y son detenidos, sino también a quienes, con sus actividades irresponsables en el monte, los provocan "accidentalmente", pero nunca son acusados de nada, porque la culpa era de de "las condiciones climáticas desfavorables".

Pero aquí también existe el "pecado" de omisión. La gestión y limpieza de los montes ha dejado de interesar a particulares, municipios y a gobiernos si no supone una rentabilidad económica. Nuestra "Educación para la Ciudadanía" no se complementa, que yo sepa, con una "Educación para la Naturaleza". Nos enseñan a recoger cacas de perro en las ciudades, pero no los peligros de hacer fuego en el monte...

Al final, todo lo confiamos a que, si algo pasa, nos saquen las castañas del fuego, nunca mejor dicho... Nuestra resposabilidad termina en llamar rápidamente al 112... y quejarnos si tardaron en acudir...

Vivo muy cerca de un parque de bomberos. Muchas veces he oído comentarios como: "Jo, que bien viven éstos; todo el día ahí, sin hacer nada." Yo, personalmente, preferiría que estuvieran siempre sin hacer nada. Hace unos días que, en unos montes cercanos, cuatro de sus compañeros perdieron la vida en un incendio. Para mí, merecerían los mismos homenajes y reconocimiento que otros hombres y mujeres que lucharon contra el terrorismo.